Por los caminos del Señor: Amor Conyugal

Posted On 16 Sep 2015
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Amor es el que se da entre un varón y una mujer: el amor conyugal.

Amor es el que se da entre un varón y una mujer: el amor conyugal.

Por el Padre JUAN TRIVIŇO.- Apreciados lectores, Paz y Bien, iniciando en este mes de septiembre, ya noveno mes del año /2015 y nosotros seguimos las acechanzas de cada día, pero firmes en nuestra fe y con la esperanzan de alcanzar misericordias de parte de Dios nuestro Padre.
Mes para reflexionar sobre la maravilla de los diferentes espacios en que se mueve nuestra vida con el desarrollo en nosotros del Amor y por ello vamos a dedicarle este mes al sentimiento espectacular que habita en cada ser humano y que nosotros llamamos AMORRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR.
AMOR CONYUGAL
El amor conyugal es un modelo de amor para los hijos que les hace creer y crecer. El amor mutuo de los esposos, se pone como modelo y norma de cómo deben ser las relaciones entre hermanos y hermanas y entre las diversas generaciones que conviven en la familia. Recuerde que se educa con el ejemplo.
El amor conyugal, además de ser un misterio único y maravilloso, es la donación de sí mismos que hacen un varón y a una mujer, en razón de la bondad intrínseca que tiene la sexualidad humana. Esta donación libre es de tal entidad que afecta el ser mismo de los cónyuges y genera en ellos un nuevo modo de ser en la unión, una comunión de personas que, sin destruirlas, las perfecciona haciéndolas más humanas a lo largo del tiempo.
No se puede entender al hombre si no se comprende el amor, y no se puede entender lo que es el amor sin una adecuada visión del hombre.
QUÉ ES EL AMOR CONYUGAL; No todos los amores humanos son iguales, todos tienen en común su relación con el bien, pero poseen algunos rasgos que los diferencian. Así, la diferencia entre amor de amistad, amor filial, amor fraternal, amor conyugal radica en la diferente razón de bondad que los genera. El amor entre padres e hijos tiene como razón de bondad la transmisión de la vida, el amor fraternal el mismo origen de consanguinidad, etc. Entre todos los tipos de amores humanos hay uno especialmente relevante, uno que por su trascendencia y grado de unión es el icono del amor humano; este amor es el que se da entre un varón y una mujer: el amor conyugal.
¿Cuál es entonces la razón de bondad del amor conyugal? ¿Cuál es el bien que lo genera? “La conyugalidad contiene una específica razón de bondad y un exclusivo título formal en la comunicación del cuerpo sexuado, que es la copertenencia del cuerpo del cónyuge como si del propio cuerpo se tratase”. Esta copertenencia mutua no se da en ningún otro tipo de amor humano y en virtud de la unidad substancial de la persona humana, esa copertenencia supera el cuerpo – que no es separable del alma – y comprende a toda la persona amada.

EL AMOR CONYUGAL RECLAMA EXCLUSIVIDAD. Cuando alguien se enamora lo hace de una persona en concreto, de ese o esa y no de otra. Algo de esa persona le atrae tanto que decide tener con ella infinidad de detalles, primero de afecto, luego de mayor intimidad conyugal, hasta que ve que su voluntad personal quiere unirse a ella para toda la vida. Se ve así que el amor crece en el tiempo superando sus fases, a saber: la fase del enamoramiento, la del matrimonio, y la conformación de la unión de uniones.
Como realidad radicalmente humana, el amor requiere que existan unas condiciones mínimas que permitan que nazca, crezca y de fruto; estas condiciones son sus presupuestos. Los presupuestos necesarios para el amor son todos los dinamismos que tiene la persona humana, tanto biológicos, afectivos, como los correspondientes a las facultades superiores: la inteligencia y la voluntad. Y decimos todos porque la persona humana es una unidad substancial de cuerpo y alma que no puede partirse; no es posible hacer algo con nuestro cuerpo que no afecte también los demás dinamismos, no se pueden modificar unos dinamismos permaneciendo inalterables los otros.
En lo biológico el amor conyugal requiere que el cuerpo de la persona haya alcanzado la madurez sexual necesaria para posibilitar la unión conyugal. “Varón y mujer no son una materia simple.
El amor conyugal se inicia con la fase del enamoramiento en el que un varón y una mujer se encuentran y coinciden en una complacencia conyugal mutua. La totalidad de la persona participa de esta complacencia en el bien de la conyugalidad de la otra. La persona se siente atraída hacia la otra y se complace en la cercanía íntima que ésta le genera, y por ello, busca estar junto a ella conociéndola más, intimando más, y de este modo, va confirmando a su voluntad en el deseo de una unión mayor, ya no de un simple coincidir, sino de una verdadera unión, unión que sólo es posible si los amantes – varón y mujer – se donan mutua y totalmente.

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