Alpacas robaron miradas en la Canadian National Exhibition (CNE)
Por Víctor R. AGUILAR.- Las alpacas, originarias de las altas montañas del Perú, se han convertido en una inesperada pero encantadora atracción en la Canadian National Exhibition (CNE), la feria más grande y emblemática del país. Su presencia en este evento, que cada verano reúne a millones de visitantes en Toronto, ha despertado curiosidad, sonrisas y un renovado interés por la historia y cultura que rodea a estos nobles animales.
Domesticadas hace más de 6,000 años por comunidades indígenas andinas como los Quechua, las alpacas han sido valoradas desde tiempos ancestrales por su lana suave, resistente y térmica, ideal para los fríos extremos del altiplano. Durante la colonización española en el siglo XVI, su población se redujo drásticamente, pero gracias a la resiliencia de las comunidades locales, lograron sobrevivir y seguir siendo parte esencial de la vida andina.
En Canadá, las alpacas comenzaron a escribir su nueva historia en la década de 1980, cuando agricultores de Ontario importaron los primeros ejemplares desde Sudamérica. Desde entonces, se han adaptado con éxito al clima canadiense y son criadas en diversas granjas bajo estrictos estándares de bienestar animal. Se alimentan naturalmente, reciben atención veterinaria constante y son esquiladas una vez al año, un proceso necesario y beneficioso para su salud.
Sin embargo, fue su participación en la CNE lo que las colocó en el centro de atención del público este año. En la feria, cientos de familias se acercaron a conocer de cerca a las alpacas, tomarse fotos y aprender sobre su origen, su fibra y su rol en la cultura andina. “Es la primera vez que veo una alpaca de cerca. Son adorables y no sabía que vivían en Canadá”, comentó una visitante.
Además de su ternura, las alpacas también representan un vínculo vivo entre Canadá y Perú. Empresas como PachaMama Canada están fortaleciendo ese lazo cultural al importar productos artesanales de alpaca elaborados por comunidades indígenas peruanas.
De esta manera, se apoya el comercio justo, se promueven técnicas tradicionales y se preserva una herencia textil de miles de años. Hoy, estas suaves embajadoras del altiplano no solo viven tranquilamente en granjas canadienses, sino que también promueven el entendimiento intercultural y la sostenibilidad. Desde los Andes hasta Toronto, las alpacas han logrado algo más que adaptarse: han conquistado los corazones de los canadienses.



