Dios ofrece hojas en blanco: el mensaje de la Divina Misericordia
Por Víctor R. AGUILAR.- En la celebración eucarística de este domingo 12 de abril, en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en Toronto, la comunidad se reunió para contemplar el profundo misterio de la Misericordia de Dios a la luz del Evangelio de San Juan (20, 19-31), donde Jesús resucitado se aparece a sus discípulos, les ofrece la paz y les confía la misión de perdonar los pecados.
El pasaje evangélico presenta a unos discípulos llenos de miedo, encerrados, que son sorprendidos por la presencia viva de Cristo, quien no llega con reproches ni castigos, sino con un saludo que transforma: “La paz esté con ustedes”. En ese mismo encuentro, Jesús les comunica el Espíritu Santo y los envía como portadores del perdón. La figura de Tomás, que duda hasta ver y tocar las heridas del Señor, recuerda la fragilidad de la fe humana, pero también la infinita paciencia de Dios, que sale al encuentro de quien busca creer. Jesús proclama entonces bienaventurados a quienes creen sin haber visto, invitando a todos a una fe confiada que conduce a la vida.
Al iniciar su reflexión, el padre Edgar Romero destacó que la fiesta de la Divina Misericordia es una celebración relativamente reciente en la Iglesia, instituida por San Juan Pablo II en el año 2000, en el contexto del Jubileo que conmemoraba los dos mil años del cristianismo. Esta fiesta, inspirada en las revelaciones de Santa Faustina Kowalska, se celebra el segundo domingo de Pascua, precisamente porque es en el misterio pascual —la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo— donde la misericordia de Dios se manifiesta con mayor plenitud.
El sacerdote explicó que no se puede separar la Resurrección del resto del misterio pascual, pues todo forma una unidad. Recordó la imagen de la Divina Misericordia, en la que del costado de Cristo brotan dos rayos, uno rojo y otro blanco, símbolo de la sangre y el agua que manaron cuando fue traspasado con la espada en la cruz. Ese momento, afirmó, es la expresión más clara del amor misericordioso de Dios.
Citando a San Pedro, subrayó que “bendito sea Dios por su gran misericordia”, porque en la Resurrección de Jesús se nos concede renacer a una vida nueva. Esa Misericordia, explicó, no es algo abstracto, sino una realidad concreta que se manifiesta en las oportunidades que Dios ofrece para comenzar de nuevo.
El padre Edgar profundizó en el significado de las palabras de Jesús: “La paz esté con ustedes”. Aclaró que no se trata de un simple saludo, sino de una declaración profunda: Cristo no viene con venganza ni reproches, sino a ofrecer una nueva oportunidad. “Dios nos ofrece hojas en blanco”, expresó, invitando a dejar atrás el pasado y a escribir una historia nueva junto a El. Esa es la esencia de la Misericordia: la posibilidad real de recomenzar.
Asimismo, destacó que la Misericordia de Dios se manifiesta de manera abundante en la vida de la Iglesia, especialmente a través de los sacramentos. Señaló de forma particular el sacramento de la Confesión como un momento privilegiado de encuentro con ese amor que perdona y restaura. También recordó que en cada misa, al iniciar con el “yo confieso”, los fieles se acercan humildemente a la Misericordia Divina, reconociendo sus faltas y confiando en el perdón de Dios.
El padre Edgar citó el Catecismo de la Iglesia Católica, en los numerales 1391 al 1394, para explicar los frutos de la comunión. En particular, resaltó que la Eucaristía no solo une a los fieles con Cristo, sino que también los purifica del pecado y los fortalece para evitar caer nuevamente. De esta manera, la misericordia de Dios no solo perdona, sino que también sostiene y transforma la vida del creyente.
En su reflexión, el sacerdote también subrayó que la Comunión es fuente de fortaleza en la lucha diaria contra el pecado y en el camino de conversión. Recordó que Jesús, al enviar a sus apóstoles, no los mandó a vengarse de quienes lo crucificaron, sino a perdonar. “A quienes les perdonen los pecados, les quedarán perdonados”, dijo, mostrando que la misión del cristiano es ser discípulo y portador de la misericordia.
De igual manera, insistió en que la verdadera misión del cristiano no es señalar ni acusar, sino invitar a todos a acercarse al amor de Dios. Frente a quienes piensan que hablar de Msericordia puede ser signo de debilidad, el padre Edgar afirmó con fuerza que, por el contrario, la Misericordia es el mayor poder de Dios. Incluso la describió como “la bomba atómica de Dios”, expresión que utilizó para resaltar que nada tiene mayor fuerza transformadora que el amor misericordioso.
Finalmente, concluyó que quien se deja tocar por la Misericordia de Dios no puede permanecer igual. Ese encuentro transforma el corazón, renueva la vida y abre el camino a una existencia nueva, marcada por el perdón, la paz y la esperanza.
Así, en este Domingo de la Divina Misericordia, la comunidad fue invitada a experimentar ese amor que todo lo renueva y a convertirse, a su vez, en testigos vivos de la misericordia en el mundo.
DATOS:
La parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, es una parroquia católica que se encuentra ubicada en el 694 Weston Road. Única dentro de las parroquias canadienses porque las celebraciones y servicios son completamente en idioma español.
Los domingos hay cuatro misas en español: 8:00am, 10:00am, 12:00pm y 1:45pm. La de las 5:00pm., es en inglés. Misas dentro de semana, Jueves (7:00pm), Viernes (7:00pm) y del Sábado que también es válida por el domingo (6:00pm).
INFORMACION: (416) 767-8658.
EMAIL: olgpoffice@guadalupetoronto.com

