Despertarse a orinar por la noche: cuándo es normal y cuándo puede ser una señal de alerta

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AGENCIAS.- Despertarse ocasionalmente durante la noche para ir al baño es algo común y, en la mayoría de los casos, no representa un problema. Sin embargo, cuando esta situación se repite con frecuencia, puede alterar el descanso y ser una señal de que algo no anda bien en el organismo.
Esta condición, conocida como nicturia, afecta a personas de todas las edades y puede tener un impacto significativo en la calidad de vida. Estudios médicos han demostrado que la nicturia no solo provoca cansancio y menor rendimiento durante el día, sino que también se asocia con un mayor riesgo de caídas y fracturas, especialmente en adultos mayores.
Según el doctor Dean Elterman, cirujano urólogo del University Health Network, despertarse una vez por noche para orinar puede considerarse normal. No obstante, levantarse dos o más veces de manera habitual ya se considera anormal y merece atención médica.
La clave está en que la persona se despierta específicamente por la necesidad de orinar y luego debe volver a conciliar el sueño, lo que fragmenta el descanso. Se estima que alrededor del 30 % de los adultos se despiertan al menos una vez cada noche para ir al baño, y esta cifra aumenta con la edad. En personas mayores de 60 o 70 años, aproximadamente la mitad presenta este problema, afectando por igual a hombres y mujeres.
Las causas de la nicturia son diversas. En algunos casos, puede deberse a hábitos cotidianos, como consumir grandes cantidades de líquidos o alcohol antes de dormir. Sin embargo, también puede estar relacionada con afecciones médicas como diabetes, apnea del sueño, problemas cardíacos o pulmonares, retención de líquidos o un funcionamiento menos eficiente de los riñones con el paso de los años.
En los hombres, el agrandamiento de la próstata es una causa frecuente, ya que impide el vaciado completo de la vejiga. Más allá de la molestia de interrumpir el sueño, los especialistas advierten que el verdadero problema son las consecuencias: fatiga diurna, menor concentración, baja productividad y un mayor riesgo de accidentes, especialmente durante la noche. Para reducir la nicturia, los expertos recomiendan disminuir la ingesta de líquidos entre dos y tres horas antes de acostarse, controlar el consumo de sal y alcohol, y, en personas con retención de líquidos en las piernas, elevarlas durante la tarde o usar medias de compresión.
Aunque los episodios ocasionales no suelen ser motivo de alarma, los médicos coinciden en que si el problema es persistente o empeora con el tiempo, es fundamental consultar a un profesional de la salud.
El tratamiento dependerá de la causa: desde cambios en el estilo de vida hasta medicamentos o terapias específicas, como el uso de CPAP en casos de apnea del sueño.
Identificar a tiempo el origen de los despertares nocturnos puede marcar la diferencia entre un descanso reparador y un problema que termine afectando la salud general.
