Adultos mayores luchan por alimentar sus mascotas ante aumento del costo de vida

SOMOS TORONTO.- En Nova Scotia, un número creciente de adultos mayores enfrenta dificultades para costear la alimentación de sus mascotas, una situación que refleja el impacto del aumento del costo de vida en los sectores más vulnerables.

La organización sin fines de lucro My Grandfather’s Cat, fundada por Angela Rafuse, nació con el propósito de reubicar gatos de personas mayores que ingresan a cuidados a largo plazo o enfrentan enfermedades terminales. Sin embargo, con el tiempo comenzaron a recibir solicitudes de adultos mayores que, con gran tristeza, buscaban entregar a sus mascotas porque ya no podían alimentarlas.

Ante esta realidad, Rafuse impulsó un nuevo programa llamado My Grandmother’s Pet Pantry, que en solo un año ha logrado ayudar a más de 650 animales, enviando comida gratuita directamente a los hogares de personas mayores. La iniciativa busca evitar que los beneficiarios tengan que salir de sus casas o hacer filas, ofreciendo una solución más digna y accesible.

Según Rafuse, muchas personas, especialmente adultos mayores con ingresos fijos, priorizan la alimentación de sus mascotas incluso por encima de la suya propia. Esta situación, aunque poco visible, se ha vuelto cada vez más común.

Bill VanGorder, representante de CARP, organización que agrupa a personas jubiladas en Canadá, señala que la preocupación por la estabilidad financiera es creciente entre los adultos mayores, y que esto también afecta el bienestar de sus mascotas. Encuestas recientes muestran que este tema es una inquietud constante en este grupo.

Por su parte, la Sociedad Protectora de Animales (SPCA) ha registrado un aumento significativo en las solicitudes de ayuda. Solo en el último año, han recibido más de 900 pedidos de alimento para gatos, beneficiando a más de 2,400 animales, y en la región de Halifax las solicitudes han aumentado en un 56%. Este fenómeno ha sido denominado como “inflación de mascotas”.

Aunque la SPCA distribuye alimentos y artículos básicos donados por la comunidad, no siempre logra cubrir necesidades especiales debido a los altos costos. Aun así, su objetivo es claro: evitar que las personas tengan que separarse de sus mascotas por razones económicas.

Especialistas coinciden en que las mascotas juegan un papel fundamental en la salud emocional de los adultos mayores, ya que brindan compañía, afecto y bienestar. Por ello, iniciativas como la de Rafuse se han vuelto esenciales.

“Para muchos adultos mayores, este programa ha sido una bendición”, afirma Rafuse, destacando que la demanda continúa creciendo y evidencia una necesidad urgente en la comunidad.

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