Piedras vivas: el llamado a ser una Iglesia que late, vive y transforma el mundo
Por Víctor R. AGUILAR.- En la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en Toronto, este domingo 3 de mayo, el Padre Edgar Romero celebró la misa dominical centrando su reflexión en el Evangelio de San Juan 14, 1-12. En este pasaje, Jesús invita a sus discípulos a no perder la paz y a confiar plenamente en Dios y en El, asegurándoles que en la casa del Padre hay un lugar para todos. Les promete que va a prepararles un sitio, para que donde El esté, también estén ellos. Ante las dudas de Tomás y Felipe, Jesús revela una de las enseñanzas más profundas de la fe cristiana: El es el camino, la verdad y la vida, y quien lo conoce a El conoce al Padre, porque ambos están íntimamente unidos. Además, afirma que sus palabras y obras provienen del Padre y promete que quienes crean en El podrán realizar obras incluso mayores, ya que El vuelve al Padre.
Al iniciar su reflexión, el Padre Edgar Romero propuso una pregunta sencilla pero profunda: ¿qué es un ser vivo? Explicó que en la naturaleza existen seres vivos que tienen vida, que se mueven, que comen y que duermen. Los seres humanos somos seres vivos, al igual que los animales y las plantas. Sin embargo, planteó una aparente contradicción al recordar la segunda lectura, donde San Pedro habla de “piedras vivas”. El Padre Edgar cuestionó cómo puede una piedra ser un ser vivo, si las piedras no tienen vida, no se mueven ni respiran. Aclaró entonces que Pedro habla en sentido figurado, abriendo así una enseñanza espiritual más profunda.
El Padre Edgar Romero explicó que cuando San Pedro llama a Cristo “la piedra viva”, se refiere a que El es el origen y la fuente de toda vida. Tal como lo dice el Evangelio: “Yo soy la vida”. Cristo no es un personaje del pasado ni un recuerdo lejano, sino un ser vivo que sigue presente y actuando. Durante el tiempo de Pascua, la Iglesia insiste en esta verdad fundamental: no creemos en un cadáver, sino en un Cristo vivo que habita en medio de nosotros. Desde esta perspectiva, Pedro no solo llama a Jesús “piedra viva”, sino que también invita a todos los creyentes a convertirse en piedras vivas.
Profundizando en esta idea, el Padre Edgar señaló que San Pedro habla de la construcción de un templo espiritual formado por piedras vivas. Explicó que la iglesia que vemos —el edificio físico con sus paredes, su techo y su estructura— no es un ser vivo, sino una construcción material. Sin embargo, existe otra construcción mucho más importante: la comunidad de los creyentes. El Padre Edgar Romero enfatizó que cada uno de los bautizados es una piedra viva que da sentido y vida a la Iglesia. Sin las personas, el edificio no tendría razón de ser.
El Padre Edgar invitó a imaginar por un momento que el edificio de la parroquia desapareciera. ¿Se acabaría la Iglesia? La respuesta es no, porque la Iglesia sigue viva en cada uno de los fieles. Por eso, así como se cuida el templo físico, también se debe cuidar a las “piedras vivas”, que son las personas. El Padre Edgar Romero destacó que la verdadera belleza de estas piedras vivas se construye a través del amor, el respeto, el cuidado mutuo y la fraternidad. Cada saludo, cada gesto de cercanía y cada acto de bondad contribuyen a edificar una Iglesia viva.
Asimismo, el Padre Edgar Romero subrayó que ser piedra viva implica dar testimonio. No basta con asistir al templo; es necesario vivir la fe en todos los ámbitos de la vida: en la casa, en el trabajo y en la calle. Invitó a los fieles a ser una Iglesia viva en todo momento, llevando con su ejemplo la presencia de Cristo a los demás. Recordó también su experiencia en Europa, un continente con una gran historia cristiana, donde abundan catedrales majestuosas y templos antiguos, algunos con siglos de existencia. Sin embargo, el Padre Edgar lamentó que muchas de estas iglesias hoy estén vacías o convertidas en museos, porque, aunque conservan su estructura física, han perdido la vida que da la comunidad.
Finalmente, el Padre Edgar hizo referencia a la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, señalando que, aunque no es un gran templo, ni una catedral imponente, es una Iglesia llena de piedras vivas. Destacó con alegría que siempre está llena de fieles y que son ellos quienes dan vida al lugar. Concluyó invitando a todos a seguir trabajando para ser verdaderas piedras vivas: cristianos alegres, comprometidos y llenos de fe, capaces de llevar la alegría del Cristo resucitado al mundo. Ese, afirmó el Padre Edgar Romero, es el gran reto de todo creyente hoy.
DATOS:
La parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, es una parroquia católica que se encuentra ubicada en el 694 Weston Road. Única dentro de las parroquias canadienses porque las celebraciones y servicios son completamente en idioma español.
Los domingos hay cuatro misas en español: 8:00am, 10:00am, 12:00pm y 1:45pm. La de las 5:00pm., es en inglés. Misas dentro de semana, Jueves (7:00pm), Viernes (7:00pm) y del Sábado que también es válida por el domingo (6:00pm).
INFORMACION: (416) 767-8658.
EMAIL: olgpoffice@guadalupetoronto.com
