El Padre Javier Valdés llamó a vivir la fe con amor, obediencia y gratitud hacia las madres
Por Víctor R. AGUILAR.- Este domingo 10 de mayo de 2026, en la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, la comunidad hispana vivió una emotiva celebración eucarística marcada por el mensaje del Evangelio de San Juan 14, 15-21 y por el homenaje especial a las madres en su día. Durante su reflexión, el Padre Javier Valdés recordó que Jesús invita a sus discípulos a demostrar su amor cumpliendo sus mandamientos y promete no dejarlos solos, sino enviar al Espíritu Santo, el Paráclito, para acompañar y guiar siempre a su Iglesia.
Al iniciar su homilía, el sacerdote hizo una profunda alusión al Día de las Madres, afirmando que “la madre es el ángel más hermoso que Dios pone en nuestras vidas para amarnos”. Con emoción, ofreció la santa eucaristía por todas las madres de la iglesia Nuestra Señora de Guadalupe, por las madres de la comunidad hispana y también por aquellas que ya partieron a la gloria eterna junto a Dios. Recordó especialmente a su propia madre, elevando una oración llena de gratitud y cariño.
El Padre Javier explicó que la Iglesia ya se prepara para la fiesta de Pentecostés y recordó que Jesús anunciaba a sus discípulos que su tiempo en la tierra estaba llegando a su fin después de los cincuenta días de Pascua, en los que fortaleció la fe de los apóstoles y discípulos tras la resurrección. Sin embargo, aclaró que Cristo no abandona a su pueblo, sino que deja al Espíritu Santo para guiar a la Iglesia y mantener vivo el puente de comunicación entre Dios y sus hijos bautizados.
“El Espíritu Santo es quien guía la Iglesia”, expresó el sacerdote, señalando que los creyentes participan de una hermosa comunión gracias al bautismo, mientras la obra de santificación continúa a través de la acción del Paráclito. Añadió que en esta manifestación de la Trinidad se revela el amor permanente de Dios, quien nunca abandona a su creación. Explicó que esto es lo que la teología llama “la Providencia de Dios”, un cuidado constante que acompaña, protege e intercede por los cristianos. Mientras muchas personas hablan de “buena o mala suerte”, el Padre Javier enfatizó que los cristianos no creen en la suerte, sino en el cuidado amoroso de Dios.
Durante la reflexión, el celebrante destacó también la importancia de obedecer los mandamientos de Dios. Recordó que los fieles no pueden crear “una iglesia paralela”, porque la Iglesia Católica, guiada por el Espíritu Santo, tiene sus normas, enseñanzas, ética y moral. Dentro de esos mandamientos, resaltó especialmente el de “honrar padre y madre”, precisamente en el contexto de la celebración del Día de las Madres.
En ese momento, el sacerdote dirigió la mirada de la comunidad hacia María, la madre de todos los cristianos. Expresó que para los inmigrantes hispano-latinoamericanos es motivo de alegría llegar a una parroquia dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe, la Emperatriz de América, título proclamado por el Papa Pío XII. Señaló que muchos inmigrantes llegan a Toronto llenos de miedo, sin dominar el idioma, cargando solo una maleta y una mochila de esperanza, además de las responsabilidades de ayudar a sus familias en sus países de origen. Por ello, destacó que esta parroquia representa un verdadero hogar espiritual que acoge y acompaña a la comunidad hispana.
El Padre Javier también recordó el ejemplo de María como una mujer valiente que aceptó la misión de ser la madre del Salvador, cuidarlo, educarlo y prepararlo para cumplir el camino de la cruz y regalar al mundo la vida eterna. Señaló que para la Iglesia Católica, María es una riqueza infinita y una poderosa intercesora ante Dios. “Muchas veces pasamos primero por María para pedirle que interceda por nuestras necesidades y sueños”, expresó, recordando que una madre guarda todo en su corazón y lo presenta a Jesús y al Padre celestial.
Otro momento especial de la homilía fue el reconocimiento a las religiosas y monjas que trabajan silenciosamente dentro de la Iglesia. El sacerdote pidió a la comunidad rezar por ellas y agradecer su servicio escondido pero invaluable. Compartió que mantiene comunicación constante con las Carmelitas Descalzas de Clausura en La Havana, Cuba, a quienes ha enviado más de mil intenciones de oración de la comunidad de Nuestra Señora de Guadalupe. Explicó que cada vez que algún miembro de la parroquia enfrenta enfermedad, pérdida de un ser querido o dificultades migratorias, él llama a las religiosas para pedirles oraciones, destacando que ellas dedican su vida a interceder por las necesidades de los demás.
Finalmente, el Padre Javier invitó a todos a agradecer a Dios por el regalo de las madres. Señaló que, aunque pasen los años, nunca habrá mejor consejo que el de una madre. Recordó una frase de su propia mamá, quien decía que Dios concede a las madres un “sexto sentido” que ninguna universidad enseña, un instinto especial para saber qué es lo mejor para sus hijos.
El sacerdote animó a quienes todavía tienen a sus madres vivas a abrazarlas, besarlas, respetarlas y cuidarlas. Y para quienes ya las tienen en la gloria de Dios, pidió elevar oraciones para que sigan intercediendo desde el cielo. Concluyó dando gracias por todas las madres de la comunidad y de los países hispanos, esas mujeres que se sacrifican diariamente para alimentar, vestir y sacar adelante a sus hijos. Asimismo, invitó a agradecer también a María, madre de todos los cristianos, pidiéndole que interceda por todas las madres del mundo.
DATOS:
La parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, es una parroquia católica que se encuentra ubicada en el 694 Weston Road. Única dentro de las parroquias canadienses porque las celebraciones y servicios son completamente en idioma español.
Los domingos hay cuatro misas en español: 8:00am, 10:00am, 12:00pm y 1:45pm. La de las 5:00pm., es en inglés. Misas dentro de semana, Jueves (7:00pm), Viernes (7:00pm) y del Sábado que también es válida por el domingo (6:00pm).
INFORMACION: (416) 767-8658.
EMAIL: olgpoffice@guadalupetoronto.com


