Padre Edgar Romero: La vida cristiana no está en la palabrería, sino en el obrar

SOMOS TORONTO.- La misa de este domingo 27 de septiembre de 2026, celebrada por el padre Edgar Romero, párroco de Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, acompañado por el diácono Carlos Retamales y el seminarista Abrahan de Paz, tuvo como centro de reflexión el Evangelio según San Mateo 21, 28-32. En este pasaje, Jesús enseña que hacer la voluntad de Dios no consiste solamente en decir “sí”, sino en actuar, comprometerse y, cuando sea necesario, reconocer los errores y cambiar de camino.

Durante su reflexión, el padre Edgar Romero comenzó haciendo referencia a la dureza de las palabras utilizadas por Jesús en este Evangelio. “Para mí, en este Evangelio Jesús usa unas palabras bien duras y directas”, expresó el sacerdote, recordando que Jesús se dirigía a las autoridades de su época, a los fariseos y a los escribas, pero también hacía referencia a los publicanos y a quienes eran considerados pecadores.

El sacerdote destacó especialmente una de las frases más fuertes del Evangelio: “Los publicanos y las prostitutas van por delante de ustedes”. Para el padre Edgar, estas palabras pueden resultar muy duras, pero precisamente ahí se encuentra una de las grandes enseñanzas del mensaje de Jesús.

El padre Edgar explicó que Jesús está “poniendo el dedo en la llaga”, no por maldad, sino porque hace un llamado a la conversión del corazón y de la mente. Es una invitación a un cambio real y auténtico, que debe comenzar desde dentro de cada persona.

A partir de ahí, el sacerdote recordó la parábola de los dos hijos. Un hombre tenía dos hijos y le pidió al primero que fuera a trabajar a la viña. El hijo respondió que sí, pero finalmente no fue. Al segundo también le pidió que fuera. Este respondió que no quería ir, pero después se arrepintió y fue. Entonces Jesús pregunta cuál de los dos hizo la voluntad de su padre. La respuesta es clara: el segundo.

Para el padre Edgar, los dos hijos pueden representar a cualquiera de nosotros. El padre que pide a su hijo que vaya a trabajar a la viña puede representar también a Dios que nos llama a comprometernos, a colaborar y a responder con nuestras acciones. “Papa Dios le dice a su hijo: vaya a trabajar a mi viña”, explicó.

Es precisamente aquí donde el sacerdote volvió a señalar el peligro de “poner el dedo en la llaga”: creer que a Dios se le puede convencer solamente con palabras bonitas. Habló del peligro del “verbalismo”, de pensar que por decir cosas bonitas, pronunciar grandes discursos o repetir que somos creyentes, ya todo está solucionado.

“A Dios no lo vamos a convencer solo con palabras bonitas”, afirmó. “A Dios no lo enamoramos con palabras bonitas”.

El padre Edgar cuestionó así la idea de que ser cristiano consiste únicamente en hablar de Dios, decir “Dios es amor”, afirmar “Dios es mi Señor” o proclamar que somos buenos. Las palabras, explicó, pueden convertirse en simple palabrería cuando nuestras acciones terminan contradiciendo aquello que decimos creer.

“Muchos dicen que son buenos, eso es suficiente, no”, señaló. Puede haber mucha palabrería y pensar que con ella se va a convencer. Pero, según su reflexión, “el verbalismo aquí no funciona”. La invitación que hace el Señor es ir más allá de las palabras y pasar a la acción, al compromiso auténtico y verdadero.

En ese sentido, el sacerdote comparó este comportamiento con el de quienes utilizan muchas palabras para convencer a los demás. “Es muy típico de los verbalistas que creen que con la palabra convencen”, afirmó, relacionándolo con la manera de actuar de algunos politiqueros que hacen promesas y ofrecen cosas para convencer.

También puso como ejemplo al falso novio que promete “la luna y las estrellas” y asegura a su pareja: “Mi amor es que yo te amo, eres lo más bello y hermoso que yo tengo”, mientras por detrás le está siendo infiel. Para el padre Edgar, este ejemplo muestra cómo las palabras pueden decir una cosa mientras las acciones demuestran otra.

El sacerdote también manifestó que le genera preocupación la gente que habla demasiado y muy rápido. “Yo tengo miedo a la gente que habla mucho y rápido”, comentó, señalando que, según su experiencia, esta puede ser una característica propia de un estafador: hablar demasiado, insistir y no dejar que la otra persona tenga tiempo para pensar. Lo describió como una táctica para hipnotizar y conseguir que alguien caiga.

De esta manera, el padre Edgar llevó nuevamente la reflexión hacia la relación del creyente con Dios. “Muchos piensan que con las palabras pueden estafar a Dios”, sostuvo. Sin embargo, recordó que la vida cristiana no está en la palabrería, sino en el obrar, en la acción. Eso, dijo, es lo que Dios quiere: no que estemos diciendo continuamente que sí y luego no hagamos aquello a lo que nos comprometimos.

Recordó incluso aquella actitud propia de cuando éramos niños y nuestros padres nos llamaban. “Ya voy, ya voy”, respondíamos, pero no íbamos hasta que finalmente sentíamos que algo volaba por encima de nuestra cabeza y entonces salíamos corriendo a obedecer. Para el sacerdote, esa no es la pedagogía de Dios.

“Hay que ser dócil con Dios”, afirmó.

En medio de esta reflexión, el padre Edgar también recordó una canción de Ricardo Arjona que, según explicó, resume de alguna manera esta enseñanza: “¿Qué haces hermano leyendo la Biblia todo el día? Lo que ya está escrito se resume en amor, anda y practícalo”.

Para el sacerdote, de eso se trata la vida del cristiano: no quedarse solamente en las palabras, sino llevar el amor a la práctica. No basta con decir “sí” si después nuestras acciones dicen “no”. No basta con hablar de fe si esa fe no se convierte en compromiso, obediencia y acción.

La celebración de este domingo también estuvo marcada por la invitación del padre Edgar a orar por la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se celebra este 27 de septiembre y que fue promovida por las Naciones Unidas. En este contexto, el sacerdote invitó a acompañar esta jornada con la oración.

Finalmente, el padre Edgar recordó que Dios ayuda a sus hijos a ser obedientes y a estar siempre dispuestos a orar. La enseñanza del Evangelio queda así planteada de manera directa: Dios no busca únicamente nuestras palabras, sino un corazón dispuesto, una mente abierta a la conversión y una vida que sea capaz de poner en práctica aquello que decimos creer.

DATOS:

La parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, es una parroquia católica que se encuentra ubicada en el 694 Weston Road. Única dentro de las parroquias canadienses porque las celebraciones y servicios son completamente en idioma español.

Los domingos hay cuatro misas en español: 8:00am, 10:00am, 12:00pm y 1:45pm. La de las 5:00pm., es en inglés. Misas dentro de semana, Jueves (7:00pm), Viernes (7:00pm) y del Sábado que también es válida por el domingo  (6:00pm).

INFORMACION: (416) 767-8658.

EMAIL: olgpoffice@guadalupetoronto.com

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