El Amor como camino hacia la Vida Eterna: Reflexión del Padre Javier Valdés sobre el Evangelio de San Lucas 10, 25-37

Posted On 13 Jul 2025
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REDACCION ST.- El domingo 13 de julio de 2025, durante la misa celebrada en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, el Padre Javier Valdés ofreció una profunda reflexión sobre el Evangelio de San Lucas 10, 25-37. Este pasaje invita a los cristianos a cuestionarse el verdadero significado del amor y la compasión en su vida cotidiana. En el evangelio, un experto en la ley se acerca a Jesús y, buscando justificarse, le pregunta: “¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?“. El Padre Javier Valdés, al meditar sobre esta pregunta, invitó a los fieles a reflexionar sobre lo que realmente significa alcanzar la vida eterna en sus vidas. ¿Es una meta distante o algo que debe impulsarnos a vivir de manera diferente, aquí y ahora?

El Padre Javier destacó que para muchos, la vida eterna es un concepto abstracto. A menudo la escuchamos en sermones, pero pocas veces nos detenemos a pensar en su verdadero significado. Para algunos, la vida eterna puede ser vista como un refugio donde ya no existirá el sufrimiento ni las tristezas del mundo, un lugar donde nos reuniremos con nuestros seres queridos, alejados de las preocupaciones diarias. Sin embargo, el Padre Javier Valdés nos desafió a considerar si estamos trabajando realmente hacia la vida eterna, o si solo hablamos de ella sin que realmente sea el centro de nuestras vidas. ¿Es la vida eterna el propósito por el cual practicamos nuestra fe y vivimos conforme a los mandamientos de Dios, o es algo que mencionamos ocasionalmente en la iglesia sin que impacte nuestras acciones diarias?

Cuando el doctor de la ley le pregunta a Jesús cómo puede alcanzar la vida eterna, Jesús responde citando dos mandamientos fundamentales: amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo como a uno mismo. Estas dos premisas resumen toda la ley de Moisés y son la clave para vivir una vida cristiana auténtica. El Padre Javier Valdés hizo énfasis en que este amor no es solo abstracto ni verbal. Jesús no solo nos pide amar a Dios, sino que también nos manda a practicar ese amor a través de nuestras relaciones con los demás, incluso con aquellos que nos resultan más difíciles de tratar. Es en las relaciones humanas donde nuestra fe muchas veces es puesta a prueba.

El Padre Javier reflexionó sobre la dificultad de amar a las personas que no están en nuestro círculo cercano. La vida nos presenta a individuos que no nos agradan o que nos resultan difíciles de entender, incluso de saludar. Ante estas personas, nos preguntamos: ¿cómo practicar el amor cristiano con aquellos que nos causan incomodidad? El Padre Javier Valdés subrayó que, como cristianos, nunca debemos optar por apartarnos de estas personas o ignorarlas. Jesús nos enseña a buscar ese punto común, ese canal de comunicación donde, a pesar de las diferencias, podamos encontrar un terreno de entendimiento y amor. Como bien expresó el Padre Javier, “la matemática del cristiano no es resta ni división, sino suma y multiplicación“.

Para ilustrar esta enseñanza, el Padre Javier citó la parábola del buen samaritano que Jesús ofrece en su respuesta. En la parábola, un hombre viajaba por un camino peligroso y fue atacado por ladrones, dejándolo herido al borde de la carretera. Un sacerdote y un levita, ambos figuras religiosas respetadas en la comunidad, pasan de largo sin prestarle ayuda. Sin embargo, un samaritano, perteneciente a un grupo históricamente despreciado por los judíos, se detiene, cuida al herido, lo lleva a una posada y paga por su cuidado. Este acto tiene una gran relevancia, pues los samaritanos eran vistos como enemigos de los judíos, y la animosidad entre ambos pueblos era tan fuerte que los samaritanos no podían entrar a Jerusalén.

El Padre Javier Valdés destacó que Jesús presenta al samaritano como el verdadero ejemplo de compasión, demostrando que el amor no tiene fronteras ni distinciones. Este acto de misericordia muestra que la bondad y la compasión pueden surgir incluso en aquellos que no comparten nuestra misma fe o cultura.
El mensaje es claro: la iglesia es universal y está destinada a todos, sin importar su raza, origen o creencias. El Padre Javier nos enseñó que el samaritano es un modelo de cómo debemos vivir el amor y la compasión, sin que las diferencias de identidad o religión nos impidan mostrar la bondad que Jesús nos pide. El Padre Javier concluyó su reflexión subrayando que el mensaje de Jesús es un llamado a la acción. El verdadero camino hacia la vida eterna no se encuentra en palabras vacías, sino en las obras de amor y compasión hacia los demás. La vida cristiana, para ser auténtica, debe manifestarse en nuestras relaciones diarias y en nuestras acciones hacia el prójimo.
Para el Padre Javier Valdés, ser cristiano no se trata solo de asistir a misa y recibir los sacramentos, sino de ser signos vivos del amor de Dios en el mundo. Cada vez que mostramos compasión, entendimiento y solidaridad, estamos siguiendo el verdadero camino hacia la vida eterna. En resumen, el Evangelio de hoy, tal como lo explicó el Padre Javier, nos recuerda que el amor es el principio fundamental que debe guiar nuestras vidas. Amar a Dios y al prójimo no es solo un mandato, sino el camino hacia una vida plena, tanto aquí en la Tierra como en la eternidad. El verdadero desafío está en vivir este amor de manera práctica, especialmente hacia aquellos que no siempre nos son fáciles de amar.

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