La fe se vive en comunidad: enviados de dos en dos para hacer la voluntad de Dios

El Padre Edgar Romero (derecha) y el Ministro de la Eucaristía Francisco Naar.
Por Víctor R. AGUILAR.- Este domingo 6 de julio de 2025, en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, el Padre Edgar Romero presidió la Santa Misa y ofreció una profunda y oportuna reflexión basada en el Evangelio según San Lucas 10, 1-12.17-20. Este pasaje relata cómo Jesús envió a setenta y dos discípulos, en parejas, para anunciar la llegada del Reino de Dios, curar a los enfermos y llevar esperanza. Los instruyó a ir con sencillez, aceptando lo que se les ofreciera y sin miedo al rechazo, recordándoles que lo más importante no es el poder que pudieran ejercer, sino que sus nombres estén escritos en el cielo.
Inspirado por esta lectura, el Padre Edgar Romero comenzó su homilía evocando un antiguo dicho: “Si quieres llegar rápido, anda solo; si quieres llegar lejos, anda en grupo”. Con esta imagen, nos recordó que la vida cristiana no es un camino de soledad, sino de comunidad. Jesús no envió a sus discípulos solos, los envió de dos en dos. Este gesto no es casual: es un signo de la importancia de la comunidad en la misión y en la fe. Donde hay dos o tres reunidos en Su nombre, allí está Él en medio, y es en ese encuentro comunitario donde verdaderamente se manifiesta la presencia de Dios.
El sacerdote también hizo memoria de la reciente celebración de San Pedro y San Pablo, apóstoles que, a pesar de sus diferencias, unieron fuerzas para formar comunidad, para convocar a otros al camino de Cristo. Del mismo modo, nosotros, por el bautismo, hemos sido llamados a ser instrumentos del Señor, como aquellos setenta y dos discípulos enviados a aliviar necesidades humanas y espirituales que hoy siguen tan presentes como entonces.
El Padre Edgar habló con honestidad sobre los “demonios” modernos que nos aquejan: el demonio de la pereza, de la ira, del egoísmo, del aislamiento. Personas que viven dominadas por estos males necesitan consuelo y esperanza. Y recordó con ternura la imagen de la primera lectura: “Daré consuelo a mi pueblo, como una madre que consuela a su hijo”. Dios se nos revela incluso en esa imagen de ternura y cercanía, de madre amorosa. Pero esa cercanía de Dios, nos dijo, se hace realidad a través de nosotros. Somos, como los discípulos, instrumentos de la gracia divina.
El Padre Edgar dijo, el llamado es claro: cada uno de nosotros puede y debe ser instrumento de consuelo, de alivio, de esperanza. No se trata de irse lejos o hacer grandes gestos; se trata de actuar desde donde estamos, con nuestra familia, vecinos, compañeros. Ahí mismo podemos comenzar a construir el Reino de Dios.
Sin embargo, el Padre advirtió sobre un error que se repite con frecuencia: vivir la fe de manera individualista. “Yo no necesito ir a misa”, “yo vivo mi fe a mi manera”, son frases que, según expresó, ha escuchado muchas veces con tristeza. Esta actitud, señaló, va en contra del espíritu del Evangelio. La fe católica es comunitaria por naturaleza. No es posible vivirla plenamente en aislamiento, ni mucho menos moldeando a Dios a nuestro gusto. “Hágase tu voluntad”, no “hágase la mía”, recordó con firmeza.
Crear un Dios a medida, que se adapte a nuestras ideas o deseos, es un camino peligroso. La fe auténtica nos invita a vivir según la voluntad de Dios, no a adaptar Su voluntad a la nuestra. El llamado es a salir del individualismo, a dejar de vivir una espiritualidad a solas, y a regresar a la comunidad, al encuentro fraterno, al servicio mutuo.
Finalmente, el Padre Edgar cerró su reflexión con una frase profunda de Santa Teresa de Ávila: “Vuestra soy, para Vos nací”, como eco del verdadero sentido de nuestra vida: pertenecer a Dios y vivir para Él.
Que esta reflexión nos anime a reconocer que la fe no es un viaje solitario, sino una travesía compartida. Y que, como los setenta y dos, también nosotros estamos llamados a salir, acompañados, a sembrar el Reino de Dios allí donde estemos.
DATOS:
La parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, es una parroquia católica que se encuentra ubicada en el 694 Weston Road. Única dentro de las parroquias canadienses porque las celebraciones y servicios son completamente en idioma español.
Los domingos hay cuatro misas en español: 8:00am, 10:00am, 12:00pm y 1:45pm. La de las 5:00pm., es en inglés. Misas dentro de semana, Jueves (7:00pm), Viernes (7:00pm) y del Sábado que también es válida por el domingo (6:00pm).
INFORMACION: (416) 767-8658.

