Cuando crees que todo terminó, Jesús comienza a caminar contigo

Por Víctor R. AGUILAR.- En la celebración eucarística de este domingo 19 de abril, en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, la comunidad vivió un momento de profunda reflexión espiritual a la luz del Evangelio de San Lucas (24, 13-35), en la conocida escena de los discípulos de Emaús. La misa fue presidida por el Padre Sandy Fernández, quien visita desde la República Dominicana, acompañado del diácono Carlos Retamales y el seminarista Abraham de Paz.

Al iniciar su reflexión, el Padre Sandy Fernández recordó que estamos celebrando el tercer domingo de Pascua, un tiempo en el que la Iglesia continúa profundizando en el misterio de la Resurrección. Hizo memoria del camino recorrido en las semanas anteriores: el primer domingo, cuando María Magdalena encuentra el sepulcro vacío, primera evidencia de que Cristo ha resucitado, y luego el momento en que Jesús mismo se le aparece, invitándola a no buscar más al Cristo muerto del Viernes Santo, sino al Cristo vivo, resucitado, que ya no está en la muerte.

Asimismo, recordó el Evangelio del domingo pasado, cuando Jesús se presenta a sus discípulos encerrados por miedo, ofreciéndoles su primera bendición: “La paz esté con ustedes”. En ese encuentro también aparece Tomás, muchas veces llamado “el incrédulo”, pero que finalmente hace una profunda profesión de fe al decir: “Señor mío y Dios mío”. El sacerdote destacó que Tomás nos representa, pues muchas veces también dudamos, pero estamos llamados a dar ese mismo paso de fe.

Entrando en el Evangelio de Emaús, el Padre explicó que este pasaje tiene elementos muy significativos para la vida cristiana. Señaló que los discípulos tenían una gran esperanza en Jesús, no solo como el Hijo de Dios, sino también como un Mesías que transformaría la realidad política y social de Israel. Sin embargo, al verlo morir en la cruz el Viernes Santo, todas sus expectativas se derrumbaron. Esa experiencia, dijo, es muy cercana a la vida de muchos creyentes hoy: cuando los proyectos, los sueños o los esfuerzos no resultan como se esperaba, surge la desilusión y la tristeza.

El sacerdote hizo una conexión directa con la realidad de muchos inmigrantes, señalando que, así como los discípulos, muchas personas han llegado a este país en busca de una mejor vida. Aunque algunos han logrado salir adelante, el camino también ha implicado sacrificio, esfuerzo y momentos de desánimo.

Explicó que los discípulos de Emaús regresaban a su casa llenos de tristeza, sintiendo que todo había terminado. Habían puesto su esperanza en Jesús y, al verlo morir, pensaban que ya no había nada más. El Padre enfatizó que es comprensible sentirse así cuando las cosas no salen como se espera, pues es una experiencia humana profundamente real.

En ese contexto, resaltó un detalle clave del Evangelio: Jesús se hace el encontradizo. Se acerca a ellos, camina a su lado y les pregunta por qué están tristes. Los discípulos, sin reconocerlo, le explican todo lo sucedido, incluso con cierta sorpresa de que alguien no estuviera enterado. Jesús, pedagógicamente, los escucha, los acompaña y les permite expresar su dolor.

El Padre Sandy Fernández subrayó que así actúa Dios en la vida de cada persona: se hace el encontradizo, camina con nosotros, incluso cuando no somos conscientes de su presencia. Muchas veces, en medio de las dificultades, las personas se sienten solas, tristes o abandonadas, sin percibir que Dios está a su lado, escuchando, acompañando y sosteniendo. Recordó una frase de San Agustín: “Tengo miedo de que Dios pase por mi vida y yo no me dé cuenta”, comparándola con la experiencia de los discípulos que no reconocieron a Jesús mientras caminaba con ellos.

El sacerdote continuó explicando que Jesús comienza a iluminar la situación a través de la Palabra, interpretando las Escrituras. Sin embargo, los discípulos aún no lo reconocen, aunque experimentan algo interior: el ardor en el corazón. El Padre insistió en que ese ardor es fundamental en la vida cristiana. Cada vez que se escucha la Palabra de Dios, el corazón debe encenderse, porque en ella está la presencia viva de Cristo.

Añadió que la Eucaristía es precisamente ese espacio donde los fieles se dejan acompañar por Jesús. Al participar en la misa, los creyentes no solo escuchan la Palabra, sino que reciben la gracia y la bendición de Dios, saliendo fortalecidos, con un corazón renovado.

El corazón que no sabe latir es un corazón que no vive”, expresó el sacerdote, invitando a pedir a Dios que sane las heridas interiores: la tristeza, los problemas personales, familiares y las dificultades cotidianas. Recalcó la necesidad de abrirse a la gracia divina para recuperar la vida interior.

Finalmente, el Padre recordó el momento culminante del Evangelio: cuando los discípulos invitan a Jesús a quedarse y lo reconocen al partir el pan. A partir de ese gesto, todo cambia. La tristeza se transforma en alegría, y regresan a Jerusalén para anunciar que Cristo ha resucitado.

Concluyó su reflexión invitando a todos a hacer lo mismo: abrir la puerta del corazón y del hogar a Jesús, no dejar que pase de largo. Permitirle entrar, compartir la vida, bendecir la casa y transformar la realidad cotidiana. Así como los discípulos de Emaús, cada creyente está llamado a reconocer a Cristo en la Eucaristía y a experimentar ese encuentro que enciende el corazón y renueva la esperanza.

DATOS:

La parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, es una parroquia católica que se encuentra ubicada en el 694 Weston Road. Única dentro de las parroquias canadienses porque las celebraciones y servicios son completamente en idioma español.

Los domingos hay cuatro misas en español: 8:00am, 10:00am, 12:00pm y 1:45pm. La de las 5:00pm., es en inglés. Misas dentro de semana, Jueves (7:00pm), Viernes (7:00pm) y del Sábado que también es válida por el domingo  (6:00pm).

INFORMACION: (416) 767-8658.

EMAIL: olgpoffice@guadalupetoronto.com

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