La Eucaristía: el alimento que fortalece la fe y conduce a la vida eterna

Por Víctor R. AGUILAR.- La comunidad de la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en Toronto, participó con fervor en la celebración eucarística presidida por el padre Javier Valdés, quien compartió una profunda reflexión basada en el Evangelio según San Juan 6, 51-58. En este pasaje, Jesús se presenta como el Pan Vivo bajado del cielo y enseña que quien come su carne y bebe su sangre tendrá vida eterna. A través de estas palabras, revela el misterio de la Eucaristía e invita a los creyentes a permanecer unidos a El para recibir su gracia, vivir en comunión con Dios y alcanzar la resurrección y la vida eterna.

Al iniciar su homilía, el padre Javier planteó una pregunta a los fieles: ¿qué es lo que nos da la fuerza para vencer el pecado después de haber recibido el don de la fe? Explicó que una persona con fe cree en Dios, en la Iglesia, en la Virgen y en los sacramentos, pero que la fe no es algo estático ni significa simplemente aceptar todas las enseñanzas. Comparó la fe con un niño recién nacido que necesita alimentarse para crecer física, mental y espiritualmente. Del mismo modo, la fe necesita desarrollarse y fortalecerse a lo largo de toda la vida. Señaló que incluso las personas adultas continúan aprendiendo y creciendo espiritualmente.

El sacerdote destacó que una de las enseñanzas más importantes de la fe es la humildad de reconocer que cada día se aprende algo nuevo. Por ello, cuando una persona recibe el regalo de la fe, debe cuidarlo, alimentarlo y hacerlo crecer. Advirtió que, si no se protege como un tesoro valioso en el corazón y no se le proporciona el alimento necesario, la fe puede debilitarse e incluso perderse.

Durante su reflexión, el padre Javier recordó que existe una lucha constante entre el demonio y el ser humano por apartar el alma del camino de la salvación. Ante esta realidad, explicó que la Iglesia ofrece diversos medios para fortalecer la fe, siendo los más importantes los sacramentos, los siete sacramentos inspirados por Jesucristo: Bautismo, Confirmación, Eucaristía, Reconciliación, Unción de los Enfermos, Orden Sagrado y Matrimonio. Todos ellos ayudan al creyente a crecer espiritualmente y a permanecer unido a Dios.

Al referirse al Bautismo, explicó que este primer sacramento deja una huella indeleble para toda la vida y coloca a la persona en la gracia de Dios. A medida que el cristiano avanza por las distintas etapas de su existencia, los demás sacramentos le permiten renovar y fortalecer esa gracia, volviendo a recibir la presencia de Dios de manera especial. Cada sacramento representa una oportunidad para encontrarse con el Señor y vivir más plenamente la vida cristiana.

El sacerdote dedicó una parte importante de su homilía a la Eucaristía, a la que definió como la presencia real, verdadera, del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Explicó que tener fe en la Eucaristía es el principio de la salvación, porque es allí donde los creyentes reciben de la manera más efectiva a Jesús, junto con Dios Padre y el Espíritu Santo. Recordó que Dios, siendo tan grande, se hace cercano y humilde al venir al encuentro de sus hijos a través de la Eucaristía. Asimismo, resaltó el papel del ministerio sacerdotal, mediante el cual, a través de las palabras de la consagración, el pan y el vino se convierten sacramentalmente en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

El padre Javier subrayó que la Eucaristía es una necesidad espiritual para todo cristiano. Invitó a los fieles a vivir cada semana con la alegría de saber que el domingo podrán volver a recibir a Cristo en sus almas. Comparó esta necesidad espiritual con la necesidad física de alimentarse y descansar. Así como el cuerpo requiere alimento para mantenerse fuerte, el alma necesita nutrirse de la presencia real de Jesús en la Eucaristía para encontrar fortaleza, paz y consuelo.

El celebrante afirmó también que la Santa Misa y la Eucaristía son un regalo infinito que Dios ofrece a sus hijos. Dentro de ese regalo, destacó en primer lugar la Providencia divina, que muestra a un Dios que no abandona ni olvida a sus criaturas, sino que continúa caminando junto a ellas, cuidándolas y acompañándolas como un Padre amoroso. En segundo lugar, señaló que la Eucaristía es un anticipo de la Resurrección, ya que permite experimentar por la fe una pequeña parte de la alegría que viven quienes ya han partido de este mundo y se encuentran en la presencia de Dios.

Finalmente, el padre Javier recordó que es en la Eucaristía donde los creyentes están más cerca del Señor. Allí encuentran la fuerza para perseverar en la fe, vencer las dificultades de la vida y caminar con esperanza hacia la promesa de la vida eterna. Su mensaje fue una invitación a valorar la Eucaristía como el alimento indispensable del alma y a acercarse a ella con amor, gratitud y profunda fe.

DATOS:

La parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, es una parroquia católica que se encuentra ubicada en el 694 Weston Road. Única dentro de las parroquias canadienses porque las celebraciones y servicios son completamente en idioma español.

Los domingos hay cuatro misas en español: 8:00am, 10:00am, 12:00pm y 1:45pm. La de las 5:00pm., es en inglés. Misas dentro de semana, Jueves (7:00pm), Viernes (7:00pm) y del Sábado que también es válida por el domingo  (6:00pm).

INFORMACION: (416) 767-8658.

EMAIL: olgpoffice@guadalupetoronto.com

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