Padre Javier: “La Santísima Trinidad nos acompaña en cada momento de nuestra vida”
Por Víctor R. AGUILAR.- La comunidad católica que se congregó este 31 de mayo en la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en Toronto, participó de una significativa celebración eucarística presidida por el Padre Javier Valdés y acompañada por el Diácono Carlos Retamales. En la Solemnidad de la Santísima Trinidad, los fieles fueron invitados a profundizar en uno de los misterios centrales de la fe cristiana: Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.
El Evangelio proclamado, según San Juan (3, 16-18), recordó el inmenso amor de Dios por la humanidad. “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único”, expresó el texto sagrado, destacando que Jesucristo no vino para condenar, sino para salvar, ofreciendo la vida eterna a todos aquellos que creen en Él.
Durante su reflexión, el Padre Javier Valdés explicó que la Solemnidad de la Santísima Trinidad celebra un misterio y un dogma de fe que supera completamente la comprensión humana. Citando a Santo Tomás de Aquino, uno de los grandes doctores de la Iglesia cuya enseñanza sigue estudiándose en los seminarios católicos del mundo, señaló que el conocimiento humano se adquiere a través de la experiencia y de los cinco sentidos: la vista, el oído, el gusto, el olfato y el tacto. Sin embargo, afirmó que ese método de conocimiento resulta limitado cuando se trata de comprender los misterios de Dios.
“El Señor es infinitamente más grande que nuestra capacidad de entender”, señaló el sacerdote, recordando también una reflexión de San Agustín, quien afirmaba que mientras el ser humano apenas puede comprender una gota de agua, Dios conoce perfectamente la inmensidad de un océano. De la misma manera, el misterio de la Santísima Trinidad sólo puede ser acogido y comprendido parcialmente a través de la fe.
El Padre Javier explicó que Dios se manifiesta como Padre que crea, Hijo que salva mediante la cruz y Espíritu Santo que continúa la obra de la creación y de la salvación en la Iglesia. Para acercarnos a esta realidad divina, dijo, Dios concede los dones del Espíritu Santo: entendimiento, sabiduría, ciencia, consejo, fortaleza, piedad y temor de Dios. Destacó especialmente los dones de ciencia, inteligencia y sabiduría, aclarando que la ciencia de la que habla la Iglesia no se refiere al conocimiento moderno, sino al conocimiento profundo de Dios, que supera la lógica humana.
El sacerdote invitó a los fieles a reconocer cómo el misterio trinitario está presente constantemente en la vida cristiana. Recordó que cada sacramento, cada encuentro de oración, cada momento de alegría, preocupación o sufrimiento suele comenzar con el signo de la cruz. “En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, una sencilla oración que acompaña al creyente a lo largo de toda su vida y que expresa la presencia permanente de Dios en la creación y en la Iglesia.
Compartió además una enseñanza que aprendió de un sacerdote salesiano italiano, quien afirmaba que solamente invocar la presencia de la Trinidad bastaría para colocarnos bajo la gracia de Dios. “Muchas personas preguntan cómo rezar o cómo estar en gracia con Dios”, comentó. “Rezar es simplemente conversar con Dios, ponernos delante de Aquel que nos ama y que siempre nos escucha”.
Inspirado en las enseñanzas de San Ignacio de Loyola, el Padre Javier animó a los fieles a comenzar cada jornada con la señal de la cruz. Explicó que al abrir los ojos cada mañana y enfrentar las responsabilidades, alegrías, desafíos y dificultades del día, todo cristiano debería encomendarse a Dios diciendo: “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. Según expresó, este sencillo gesto permite salir al mundo acompañado por la misericordia, la providencia y la bendición divina.
Asimismo, invitó a terminar cada día con la misma confianza. Al momento de descansar, cuando el ser humano ya no puede velar por sí mismo porque el sueño cierra sus ojos, es importante encomendarse nuevamente al cuidado de Dios. “Que sea El quien nos proteja mientras descansamos”, señaló.
Para concluir su reflexión, compartió una oración que lleva especialmente en su corazón: “Señor, Tú que eres Padre, Hijo y Espíritu Santo, camina siempre delante de mí para iluminar mi camino; que cada acción y cada pensamiento de mi vida estén inspirados y bendecidos por Ti. Camina detrás de mí para protegerme y cuidarme, y camina dentro de mi corazón para acompañarme durante toda mi vida”.
La celebración dejó un profundo mensaje de esperanza y confianza para los presentes: aunque el misterio de la Santísima Trinidad supera la capacidad humana de comprenderlo plenamente, la fe permite experimentarlo cada día a través de la oración, la vida sacramental y la certeza de que Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo acompaña permanentemente a sus hijos en cada paso de su camino.
DATOS:
La parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, es una parroquia católica que se encuentra ubicada en el 694 Weston Road. Única dentro de las parroquias canadienses porque las celebraciones y servicios son completamente en idioma español.
Los domingos hay cuatro misas en español: 8:00am, 10:00am, 12:00pm y 1:45pm. La de las 5:00pm., es en inglés. Misas dentro de semana, Jueves (7:00pm), Viernes (7:00pm) y del Sábado que también es válida por el domingo (6:00pm).
INFORMACION: (416) 767-8658.
EMAIL: olgpoffice@guadalupetoronto.com

