Adviento: Despertar el corazón y caminar hacia la unidad
Padre Ricardo MENDOZA GARCIA.- El Adviento, como toda preparación importante en la vida, requiere una disposición interior. Así como un estudiante se prepara para un examen, unos padres que esperan un hijo se disponen, o un viajero se organiza antes de emprender el camino, también nosotros somos invitados a prepararnos para este tiempo que nos conduce a la celebración del nacimiento del Señor.
No celebramos solo una fecha, sino el acontecimiento por el cual “el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros” (Juan 1,14), el momento que marcó un antes y un después en la historia.
El Adviento es, ante todo, un tiempo de espera. La Iglesia nos recuerda la llamada del Señor: “Por tanto, velad, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor” (Mateo 24,42). Esta invitación no pretende infundir miedo, sino mantener nuestro corazón abierto a su presencia, confiando en que Él viene.
La espera cristiana es activa: nos impulsa a estar vigilantes, a convertir el corazón y a reconocer la presencia de Dios en la vida cotidiana. Es también un tiempo de alegría. No una emoción superficial, sino la certeza de que Dios cumple sus promesas. La Encarnación revela que nunca estamos solos; Dios ha querido compartir nuestra condición humana para conducirnos a la salvación.
Esta alegría es profunda y firme, y sostiene nuestra esperanza. María es el modelo más luminoso para vivir este tiempo. Su disponibilidad, su fe y su humildad nos muestran cómo acoger al Señor. En su actitud encontramos un camino para nuestra propia preparación: escuchar, confiar y ponernos al servicio de los demás. Ella acogió la voluntad de Dios con un “sí” pleno; nosotros, guardando siempre el debido respeto, podemos imitar su apertura para que Cristo esté espiritualmente presente en nuestros hogares, pues “donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18,20).
El Adviento da frutos concretos, especialmente la unidad familiar. Cristo viene a reconciliar, a sanar lo que está dividido. Trabajar por la unidad significa ceder en lo que no es esencial, tender puentes y buscar lo que nos une. Preparar la Navidad es preparar el corazón para que el Señor encuentre un hogar donde reine la paz.
Como recuerda el Catecismo, la Iglesia “actualiza y revive todos estos grandes acontecimientos de la historia de la salvación en el hoy de su liturgia” (CEC 1095). Vivir intensamente el Adviento significa permitir que ese “hoy” ilumine y transforme nuestra vida.
Hoy iniciamos verdaderamente este tiempo de Adviento. ¿Qué significa Adviento? Señala lo que está a punto de suceder: la espera de la venida de Jesucristo. Su sentido se centra en prepararnos para el nacimiento del Señor en Belén. Este tiempo nos invita a vivir con esperanza, esa luz que guía nuestro caminar; con vigilancia, permaneciendo siempre atentos; con arrepentimiento, abriendo el corazón a la conversión; y con alegría, porque Dios viene a nosotros.
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