Adviento: un llamado a revisar la vida y dejar que Dios la transforme
Por Víctor R. AGUILAR.-En la celebración eucarística de este segundo domingo de Adviento, presidida por el Padre Javier Valdés y acompañado por el diácono Carlos Retamales, la comunidad de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto se reunió para escuchar con atención el mensaje del Evangelio de Mateo 3, 1-12, donde Juan el Bautista se levanta con una voz firme que invita a la conversión auténtica. Juan recuerda que prepararse para la llegada del Señor no consiste en palabras vacías ni en apariencias devotas, sino en una transformación profunda que se traduzca en obras concretas, en dejar que el fuego del Espíritu Santo purifique aquello que estorba y fortalezca lo que conduce a Dios.
Al iniciar su homilía, el Padre Javier Valdés señaló que este Evangelio nos regala tres ideas esenciales para vivir plenamente el Adviento. La primera es la figura de Juan el Bautista, símbolo claro de este tiempo de espera. El prepara el camino del verdadero Mesías, Jesucristo, el Salvador, y marca incluso la diferencia entre su propio bautismo y el de Jesús: mientras Juan bautiza con agua, Cristo bautiza con fuego y Espíritu Santo, un signo de la gracia sobrenatural que recibimos en el sacramento del bautismo y que nos abre las puertas del cielo. Así, Juan no es protagonista de sí mismo, sino mensajero que anuncia la presencia viva del Espíritu en quienes se abren a Dios.
Como segunda idea, el sacerdote invitó a contemplar la venida de Jesucristo. El Adviento no es una espera pasiva ni nostálgica, sino un tiempo de esperanza activa. Durante estas cuatro semanas, dijo, la liturgia nos coloca en actitud de vigilancia alegre: Juan Bautista trabaja, anuncia, llama; de la misma manera, cada creyente está llamado a preparar su interior para la llegada del Salvador. Diciembre es un mes marcado por celebraciones y signos visibles, pero también por una invitación espiritual profunda: acercarse al sacramento de la reconciliación, pedir perdón, tender puentes, sanar relaciones rotas. El Adviento es un tiempo precioso para reencontrarnos con nosotros mismos y con los demás.
Más adelante, el Padre Javier insistió en que estar preparados es esencial. La venida del Señor puede sorprendernos, y si nuestro corazón no está dispuesto, corremos el riesgo de perdernos la alegría plena del encuentro con El. La liturgia nos anima a vivir este Adviento no como un rito repetido o una temporada más, sino como un espacio concreto de crecimiento en la fe. “El Adviento también es un tiempo de aprendizaje”, dijo el sacerdote, invitando a preguntarnos qué deseamos cambiar en nuestra vida de cara al próximo año, en qué áreas queremos crecer espiritualmente y qué cosas necesitamos entregar a Dios.
La tercera idea del Evangelio, explicó el Padre Javier, es dura pero verdadera: la salvación ofrecida por Jesucristo no será acogida por todos, sino por quienes eligen caminar según su voluntad, cumpliendo sus mandamientos y viviendo conforme a su enseñanza. En un mundo cada vez más descristianizado, los cristianos estamos llamados a dar testimonio con nuestras obras, a mostrar que los valores del Evangelio siguen teniendo fuerza, sentido y vida.
El sacerdote también reflexionó sobre la ceguera espiritual, que muchas veces nos impide reconocer dónde está la verdadera felicidad. No se trata de no ver físicamente, sino de no tener el corazón distraído o enfocado en lo que no llena. Cuando envejecemos en paz, conscientes de nuestras experiencias y agradecidos por lo vivido, eso es señal de que hemos caminado según el querer de Dios. Pero cuando aún en el tiempo seguimos buscando una felicidad que no llega, es porque hemos puesto la mirada en lo que no puede dárnosla. Sin embargo —recordó el Padre Javier— nunca es tarde para dejarnos convertir, permitir que Dios transforme nuestra vida y abra nuestros ojos a lo esencial.
El Padre Javier concluye con la imagen del trigo y la paja: el trigo será guardado y la paja será desechada. Así será la venida del Salvador: un momento de discernimiento, de verdad y de salvación para quienes vivan según el Evangelio. Por eso, el sacerdote invitó a la comunidad a prepararse con alegría, sin miedo a mostrar los signos de la Navidad. Que el árbol, las luces, el nacimiento y, sobre todo, una sonrisa sincera revelen al mundo la fe que llevamos dentro.
DATOS:
La parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, es una parroquia católica que se encuentra ubicada en el 694 Weston Road. Única dentro de las parroquias canadienses porque las celebraciones y servicios son completamente en idioma español.
Los domingos hay cuatro misas en español: 8:00am, 10:00am, 12:00pm y 1:45pm. La de las 5:00pm., es en inglés. Misas dentro de semana, Jueves (7:00pm), Viernes (7:00pm) y del Sábado que también es válida por el domingo (6:00pm).
INFORMACION: (416) 767-8658.


