Dieta mediterránea baja en calorías y ejercicio previene la diabetes tipo 2, según estudio
SOMOS TO.- Una reciente investigación publicada en la revista Annals of Internal Medicine reveló que una combinación de dieta mediterránea baja en calorías, ejercicio regular y apoyo nutricional puede prevenir el desarrollo de diabetes tipo 2 en personas con sobrepeso u obesidad severa entre los 55 y 75 años.
El estudio, parte del ensayo clínico español Predimed-Plus, evaluó a 6.874 personas con síndrome metabólico —una condición que incluye presión arterial elevada, altos niveles de azúcar en sangre, colesterol alterado y exceso de grasa abdominal—, factores que aumentan significativamente el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Durante un seguimiento de seis años, los participantes que siguieron una dieta mediterránea reducida en calorías, realizaron al menos 45 minutos de ejercicio diario y recibieron apoyo profesional en la pérdida de peso, presentaron un 31% menos de riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en comparación con aquellos que solo adoptaron la dieta mediterránea sin restricciones calóricas ni actividad física estructurada.
“La reducción del 31% probablemente se debe a una combinación de factores: mejor calidad de la dieta, aumento de la actividad física y una pérdida de peso moderada”, explicó el Dr. Frank Hu, coautor del estudio y profesor de nutrición y epidemiología en la Escuela de Salud Pública de Harvard. Además, se observó una significativa reducción de la grasa visceral —la grasa acumulada en el abdomen—, así como una mejora en el índice de masa corporal (IMC) y la composición corporal general.
Uno de los hallazgos más sorprendentes fue la adherencia a largo plazo de los participantes. Según el Dr. Christopher Gardner, investigador de la Universidad de Stanford que no participó en el estudio, “lo más impresionante es la constancia: seis años de adherencia con muy poca recaída. Estos participantes hicieron cambios de estilo de vida duraderos. Es posible”.
La intervención incluyó una reducción calórica del 30% (aproximadamente 600 calorías diarias), limitación de azúcares añadidos, harinas refinadas, carnes procesadas y bebidas azucaradas. La dieta se basó en un alto consumo de grasas saludables (35-40% de las calorías), carbohidratos complejos (40-45%) y proteínas (20%).
Además, se les proporcionó un litro mensual de aceite de oliva extra virgen para fomentar la adherencia a la dieta. El programa de ejercicio incluyó actividad aeróbica diaria y ejercicios de fuerza, equilibrio y flexibilidad, fundamentales para un envejecimiento saludable. También se ofreció asesoramiento frecuente con nutricionistas y sesiones grupales e individuales para reforzar los hábitos saludables.
Por otro lado, el grupo de control recibió solamente pautas generales de alimentación y ejercicio dos veces al año, sin restricción calórica ni plan estructurado de actividad física. El estudio reafirma que cambios modestos pero sostenidos en la alimentación y el estilo de vida pueden tener un impacto profundo en la prevención de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2. “Incluso una pérdida de peso modesta, acompañada de una dieta saludable, puede tener beneficios a largo plazo”, concluyó Hu.
¿Qué es la dieta mediterránea?
Considerada una de las más saludables del mundo, la dieta mediterránea promueve una alimentación basada en frutas, verduras, legumbres, granos integrales, semillas, nueces y un alto consumo de aceite de oliva. Se limita el consumo de carnes rojas y procesadas, lácteos y azúcares, y se fomenta el consumo moderado de pescado, huevos y aves.
Además, incorpora aspectos sociales y de estilo de vida, como compartir comidas en familia, comer con atención plena y mantenerse físicamente activo. Este estilo de vida no solo ha demostrado reducir el riesgo de diabetes, sino también de enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo, depresión e incluso ciertos tipos de cáncer.
