El templo se derrumba, pero el amor de Dios permanece en pie
Por Víctor R. AGUILAR.- En un ambiente de recogimiento y fe, la comunidad hispana de la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto se reunió este domingo 16 de noviembre 2025 para celebrar la Santa Misa presidida por el Padre John Julh. Basado en el Evangelio de San Lucas 21, 5-19, el sacerdote ofreció una reflexión sobre los temores que surgen ante los tiempos difíciles y la invitación de Jesús a permanecer firmes, confiados y sin dejarnos llevar por el miedo.
El Padre John inició su homilía mencionando que una de las preguntas más frecuentes entre los creyentes es si estamos cerca de los tiempos finales. Dijo que, con tantas guerras, terremotos y conflictos, muchas personas aseguran que el fin está cerca. Sin embargo, recordó que esa pregunta no es nueva: ya hace casi dos mil años, San Pablo escribía a los tesalonicenses sobre la venida del Señor, exhortándolos a portarse bien y a no dejarse llevar por la idea equivocada de dejar de trabajar para esperar pasivamente su llegada. Desde los primeros cristianos —explicó— existe la tentación de pensar que basta con esperar el fin, pero la enseñanza auténtica siempre ha sido trabajar y vivir responsablemente.
Al profundizar en el Evangelio, el Padre John señaló que Jesús anuncia la destrucción del templo, y aunque podemos pensar que se trata solo de una profecía, cuando San Lucas escribió su evangelio el templo ya había sido destruido diez años atrás. Esa enseñanza —dijo— sigue vigente porque cada generación cree que el mundo está por terminarse. Llevamos más de dos mil años esperando la venida del Señor, y nadie sabe ni el día ni la hora. Lo preocupante, añadió, es que muchos aprovechan ese miedo para manipular, pero Jesús es claro: lo importante no es adivinar el final, sino trabajar por el Reino de Dios.
Con un tono cercano, el sacerdote compartió una anécdota personal: conoció a una familia que decía estar lista para el fin del mundo. Habían almacenado comida y hasta llenado la tina con agua. “Y yo me pregunté —dijo el padre—: si llega el fin del mundo, con lo que almacenaron podrán vivir tal vez unos diez días más… ¿y después? También morirán”. Con esto, invitó a dejar de vivir con temor; porque, si ni sabemos cuándo ni cómo, la actitud correcta no es el miedo sino la misión. “Los cristianos —afirmó— no estamos llamados a esperar el fin del mundo, sino a proclamar el Reino de Dios.”
En su reflexión, el Padre John también destacó que este 16 de noviembre se celebra la Jornada Mundial de los Pobres. Y preguntó: “¿Quiénes son los pobres?”. Afirmó que todos, de alguna manera, lo somos, porque todos carecemos de algo y solo el amor y la paz de Dios pueden llenar verdaderamente el corazón. Aclaró que muchas veces se piensa que Dios bendice a quienes tienen bienes materiales, pero eso es un error: la verdadera riqueza no está en lo que se posee, sino en saberse profundamente amado por Dios. Al final de la vida —recordó— el Señor no preguntará cuánto dinero había en nuestras cuentas, sino cuánto amor dimos y cuánto bien sembramos.
La Jornada Mundial de los Pobres, instituida por el Papa Francisco, es una invitación constante a no vivir la fe de espaldas a quienes sufren. Cada año, esta celebración impulsa a revisar el propio estilo de vida, la calidad de nuestra caridad y la autenticidad de nuestro servicio. Es un llamado a redescubrir el rostro de Cristo en los más vulnerables, recordando que la misericordia es el corazón del Evangelio.
El mensaje central de esta liturgia quedó claro: aunque el mundo se llene de incertidumbre, conflictos y pruebas, Jesús nos invita a no dejarnos confundir ni dominar por el miedo. Las dificultades, incluso la incomprensión o la persecución, se convierten en oportunidad para dar testimonio. El mismo promete la sabiduría y la fuerza necesarias para perseverar. Por eso, concluyó el Padre John Julh, lo esencial no es preocuparse por cuándo terminará el mundo, sino mantenerse firmes en Dios y trabajar cada día por el Reino, confiando plenamente en que es El quien sostiene y conduce a la verdadera vida.
DATOS:
La parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, es una parroquia católica que se encuentra ubicada en el 694 Weston Road. Única dentro de las parroquias canadienses porque las celebraciones y servicios son completamente en idioma español.
Los domingos hay cuatro misas en español: 8:00am, 10:00am, 12:00pm y 1:45pm. La de las 5:00pm., es en inglés. Misas dentro de semana, Jueves (7:00pm), Viernes (7:00pm) y del Sábado que también es válida por el domingo (6:00pm).
INFORMACION: (416) 767-8658.

