En medio de la tormenta, la fe no se detiene: Cristo sigue llamando a sus discípulos
Por Víctor R. AGUILAR.- En medio de una intensa tormenta invernal que continúa azotando a la ciudad de Toronto y que podría dejar hasta 40 centímetros de nieve, la comunidad parroquial de Nuestra Señora de Guadalupe se congregó con fe y esperanza para participar en la Santa Misa del domingo 25 de enero de 2026, celebrada por el Padre Javier Valdés. A pesar de las difíciles condiciones climáticas, una numerosa asistencia de fieles dio testimonio de un compromiso profundo con la vida espiritual y la confianza en Dios, incluso en medio de la adversidad.
El Evangelio proclamado en esta celebración, según San Mateo (4, 12-23), nos invita a reconocer a Jesucristo como la luz que irrumpe en nuestras tinieblas y nos llama a una conversión sincera del corazón. Jesús inicia su misión anunciando que el Reino de Dios está cerca, recordándonos que este Reino comienza cuando decidimos cambiar de vida. Así como los primeros discípulos dejaron inmediatamente sus redes para seguirlo, también nosotros somos llamados a confiar, a soltar aquello que nos ata y a responder sin demora a la voz del Señor. Jesús nos invita a caminar con El, a aprender de su palabra y a convertirnos en instrumentos de su amor, llevando esperanza, sanación y la Buena Nueva a quienes más lo necesitan.
El Padre Javier Valdés inició su reflexión recordando el mensaje del Evangelio del domingo anterior, en el que se afirmaba claramente que Jesucristo no era simplemente un profeta o un hombre sabio elegido por Dios, sino el Mesías, la promesa cumplida al pueblo de Israel después de cientos de años de espera. En el Evangelio de hoy, Jesús ya aparece activo en su misión, dando inicio a la obra para la cual el Padre lo ha enviado. Esa fe, fortalecida en el sacramento del Bautismo y celebrada en la liturgia, es la que hoy nos impulsa a responder a su llamado, tal como lo hicieron los primeros apóstoles, quienes al ser llamados comenzaron también su proceso de conversión.
El Padre Javier destacó que Jesús no eligió a los más sabios ni a los más estudiados, sino a hombres sencillos, trabajadores del pueblo, que conocían el dolor, la necesidad y las preocupaciones del día a día. Precisamente en esos corazones marcados por la lucha cotidiana, el Señor encontró un terreno fértil para sembrar la fe y formar a quienes serían sus discípulos.
Durante la homilía, el Padre Valdés subrayó dos signos fundamentales que acompañan el llamado del Señor. El primero es la conversión, entendida como un cambio real de vida: dejar atrás lo que no sirve, lo que no es bueno, para abrir el corazón a la gracia de Dios. La vida antes de la fe no puede ser la misma que la vida después de haber encontrado a Cristo. El segundo signo es la confianza absoluta en Dios. El Evangelio nos dice que los apóstoles “lo dejaron todo” para seguir a Jesús, incluso a sus propios padres que estaban trabajando con ellos. Este abandono no significa descuidar la familia, sino poner a Dios en el centro del corazón y de la vida.
El Padre Javier señaló que aquellos primeros apóstoles, llamados a prepararse junto a Jesús para una misión muy importante, quizá aún no comprendían plenamente la magnitud de lo que les esperaba, pero lo sentían en su corazón a través de la fe. De la misma manera, por el Bautismo que hemos recibido, que nos hace hijos de Dios y miembros de la Iglesia, y por la fe con la que reconocemos a Jesucristo como Salvador, hoy el Señor nos llama también a nosotros a la conversión, a la entrega total del corazón y a ser sus discípulos.
Como ejemplo concreto, el Padre Valdés compartió el testimonio de una persona cercana a él, quien le confesaba que en su trabajo se burlaban de su forma de vivir la fe, por no querer pasar los fines de semana en fiestas, en excesos o en conductas que no edifican. Ante ello, el Padre le aconsejó no desanimarse, recordándole que cuando alguien se burla es porque hay algo diferente y valioso que incomoda y cuestiona. Esa diferencia amenaza una falsa idea de libertad, entendida como libertinaje, y no como la verdadera libertad de los hijos de Dios. La auténtica libertad, afirmó, es vivir conforme al Evangelio y caminar hacia la salvación, no dejarse seducir por falsos dioses que solo buscan el placer inmediato sin pensar en el mañana.
Finalmente, el Padre Javier Valdés concluyó la homilía recordando la misión a la que Dios nos llama a todos: anunciar a Jesucristo en el mundo. Es una misión hermosa e importante, porque por el sacramento del Bautismo somos mensajeros de Dios en medio de la sociedad. Invitó a los fieles a no tener miedo de vivir su fe con valentía, alegría y fortaleza en el Señor. Asimismo, agradeció las oraciones de la comunidad y pidió que continúen rezando por su pronta recuperación, tras la operación a la que fue sometido recientemente.
DATOS:
La parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, es una parroquia católica que se encuentra ubicada en el 694 Weston Road. Única dentro de las parroquias canadienses porque las celebraciones y servicios son completamente en idioma español.
Los domingos hay cuatro misas en español: 8:00am, 10:00am, 12:00pm y 1:45pm. La de las 5:00pm., es en inglés. Misas dentro de semana, Jueves (7:00pm), Viernes (7:00pm) y del Sábado que también es válida por el domingo (6:00pm).
INFORMACION: (416) 767-8658.
