Encuentro espiritual en Midland: La Peregrinación latina celebra la Asunción de la Virgen

Padre Manuel Francisco Rodríguez, de los Heraldos del Evangelio.
Por Víctor R. AGUILAR.- El sábado 16 de agosto de 2025, el Santuario de los Mártires Canadienses en Midland, Ontario, fue escenario de una jornada de profunda fe y espiritualidad con la Peregrinación Latina. Este evento, organizado por el Consejo Pastoral Hispano de Toronto, reunió a miles de fieles de más de diez parroquias donde se celebra la misa en español. La peregrinación, que congregó a comunidades de distintas localidades, fue un encuentro lleno de oración, unidad y devoción a la Virgen María, especialmente en la solemnidad de su Asunción al Cielo. El evento contó con la presencia del Padre Manuel Francisco Rodríguez, de los Heraldos del Evangelio, quien presidió la misa y ofreció una conferencia.
La reflexión del Padre Manuel, basada en el Evangelio de San Lucas (1, 39-56), destacó que la Virgen María es un ejemplo vivo de cómo debemos alabar a Dios, no solo de manera verbal, sino con toda nuestra existencia. “Seamos de esas generaciones que alaban a la Virgen María, pero no solo de palabra. Que nuestra vida sea un canto de alabanza a Dios”, afirmó.
En su reflexión, el Padre Manuel enfatizó la importancia de imitar a María, no solo en la devoción, sino en la entrega total al plan divino. A través de su sí incondicional a Dios, María se convierte en modelo de fe y confianza. Ella, como madre y discípula, no solo fue la primera en acoger a Jesús, sino que se ofreció completamente para la obra de Dios, y su vida fue un testimonio de la grandeza divina en su humildad.
Uno de los puntos más profundos de su enseñanza fue la conexión entre el Evangelio de ese día y la visión del Apocalipsis (Apocalipsis 11, 19 – 12, 1-6, 10), donde San Juan describe la aparición de una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y coronada de estrellas. El Padre Manuel explicó que esta mujer, símbolo de la nueva alianza entre Dios y su pueblo, es la Virgen María, el nuevo Arca de la Alianza, mucho más perfecta y plena que la anterior. “La Virgen María es el Arca de la nueva alianza, mucho más perfecta que la que desapareció en la historia antigua”, dijo el sacerdote, subrayando que ella lleva en su seno no solo la ley de Dios, sino la propia esencia de Dios, a través de su hijo Jesús.
“María es la mujer vestida de sol, coronada de estrellas, porque ella es el centro de la creación de Dios“, continuó. Esta imagen de la Virgen no solo resalta su papel como madre, sino también como intercesora ante Dios. Ella ha vencido, explicó, sobre el mal, el pecado y el mundo, y su victoria es nuestra victoria. Es a través de María que podemos acceder a la gracia y al poder de Dios para superar cualquier dificultad que enfrentemos en la vida.
A lo largo de su reflexión, el Padre Manuel subrayó que el sufrimiento de María no terminó con la Asunción, sino que ella sigue sufriendo al ver cómo sus hijos se alejan de la fe. En el pasaje de Apocalipsis, la mujer da a luz con dolor, un símbolo de las tribulaciones que los cristianos enfrentan en este mundo. “María no es solo un ser glorioso en el cielo; ella está con nosotros, sufriendo con nosotros. Cada vez que un hijo se aleja de la fe, sufre en su corazón de madre“, explicó. Así, María no solo intercede por nosotros, sino que también sufre por nuestras luchas, por nuestras caídas y por las dificultades que enfrentamos en la vida.
El Padre Manuel también destacó que el mal no es algo abstracto o lejano, sino algo real que se manifiesta en las personas que se apartan de Dios. “El mal no está en el aire, el mal está en las personas“, afirmó. En este sentido, hizo referencia a la figura del anticristo, que no es solo un ser ficticio, sino cualquier fuerza o persona que persiga a Cristo y su Iglesia. Sin embargo, subrayó que a pesar de las dificultades y los desafíos, María está siempre con nosotros, intercediendo por cada uno de sus hijos. “Nunca dudemos de su poder para ayudarnos a vencer cualquier forma de mal”, insistió.
En un mensaje especialmente dirigido a los fieles inmigrantes latinos que participaron en la peregrinación, el Padre Manuel los animó a luchar por la fe de sus hijos y nietos. “Ustedes que han venido a Toronto deben ser testigos vivos de la fe. Tienen que darles el ejemplo a sus hijos y nietos, ser dignos hijos e hijas de María. Cuando los vean a ustedes, que vean en su vida la bondad, la verdad, la humildad de María”, expresó con firmeza.
Además, el sacerdote invitó a todos a glorificar a María a través de la acción concreta: en el apostolado, en el servicio a la comunidad, en la colaboración con los sacerdotes y en el uso de los dones que Dios les ha dado. “Hay que glorificar a María con nuestra vida, con nuestro apostolado, con nuestra disposición a servir”, concluyó.
El llamado del Padre Manuel a vivir la fe con coherencia, a ser testigos auténticos del Evangelio, y a seguir el ejemplo de María como discípulos y apóstoles, resuena en el corazón de todos aquellos que participaron. La Virgen María, como madre y guía, nos acompaña en cada paso de nuestra vida y nos lleva siempre a su Hijo, Jesús.



















