Hispano en Toronto pierde $80,000 en estafa romántica
SOMOS TO.- Un hispano residente en Toronto ha sido víctima de una estafa romántica en la que perdió $80,000, en un momento de alta vulnerabilidad emocional. Su caso se suma a una creciente ola de fraudes en Canadá, donde este tipo de engaños sigue posicionándose como uno de los más comunes en el país.
De acuerdo con el Centro Canadiense Antifraude (CAFC), en lo que va del año, al menos 778 canadienses han perdido más de 54,6 millones de dólares a causa de estafas románticas. Estas cifras alarmantes han encendido las alertas entre organizaciones defensoras de personas mayores, quienes exigen medidas más estrictas para prevenir estos delitos.
El hombre, de unos 40 años, contó que tras una dolorosa separación sentimental, buscaba compañía en línea cuando conoció a una mujer en redes sociales que decía vivir en Seattle. Aunque llegaron a realizar algunas videollamadas, la mayor parte de la comunicación fue mediante mensajes de texto.
En cuestión de semanas, la mujer logró ganarse su confianza y lo convenció de invertir en criptomonedas con la promesa de triplicar su dinero. Sin embargo, la promesa resultó ser completamente falsa. El hombre terminó perdiendo $80,000 —incluyendo ahorros personales y dinero que ni siquiera tenía disponible— en una estafa cuidadosamente orquestada.
“Me sentí devastado. Perdí mis ahorros y también dinero que no tenía”, relató. Su testimonio busca servir de advertencia para otros, especialmente en un contexto donde los estafadores utilizan tácticas emocionales para manipular a sus víctimas.
Si bien tradicionalmente las víctimas de este tipo de fraudes suelen ser personas mayores, este caso demuestra que cualquier persona en una situación emocional vulnerable puede ser blanco fácil para los delincuentes.
Desde la Asociación Canadiense de Personas Jubiladas (CARP), se viene insistiendo en la necesidad de endurecer las penas del Código Penal para quienes cometan estos delitos, así como implementar mayores controles por parte de los bancos y empresas de telecomunicaciones.
“Estos no son delitos menores. Le roban a las personas sus ahorros y su confianza en los demás”, señaló Anthony Quinn, presidente de CARP, quien también pidió establecer mecanismos obligatorios de prevención de fraudes, como programas de contactos de confianza y sistemas de recuperación para víctimas.
La organización subraya que las instituciones bancarias deben tener un rol más activo en la detección de movimientos sospechosos. “Cuando alguien pierde $80,000 o más, ese dinero tuvo que salir mediante sistemas electrónicos operados por los bancos. Ellos tienen que involucrarse más en proteger a sus clientes”, enfatizó Quinn.
El caso de este hispano en Toronto no es aislado, pero su valentía al compartir su experiencia sirve como un llamado de atención sobre los riesgos del mundo digital y la urgente necesidad de fortalecer las barreras contra el fraude en Canadá.
