No al apego: El Padre Edgar nos anima a vivir con el corazón libre, generoso y atento
Por Víctor R. AGUILAR.- El domingo 10 de agosto de 2025, durante la misa celebrada en la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, el Padre Edgar Romero López compartió una valiosa reflexión basada en el Evangelio de San Lucas 12, 32-48. En este pasaje, Jesús nos habla con claridad y firmeza sobre cómo debemos vivir: con fe, generosidad, responsabilidad y una actitud de vigilancia, recordándonos que no debemos tener miedo, porque el Padre ya nos ha dado su Reino.
Al comenzar su reflexión, el Padre Edgar explicó que durante estos domingos se ha venido leyendo el Evangelio según San Lucas, y que este capítulo 12 nos sitúa en un momento clave: Jesús va camino a Jerusalén, a lo que será la etapa final de su vida en la tierra. En esta recta final, Jesús aprovecha cada instante para enseñar, formar y dejar un legado a sus discípulos. Sabe que su partida está cerca, y por eso dedica tiempo a entregar enseñanzas que serán fundamentales para la vida de fe de sus seguidores. No solo instruye a los apóstoles, sino que habla también a toda la comunidad, a todos nosotros que hoy seguimos escuchando sus palabras.
Uno de los temas centrales que abordó el Padre Edgar fue la advertencia de Jesús sobre el peligro de la avaricia. En el mismo capítulo, Jesús les dice: “Cuídense de todo tipo de avaricia”, señalando la importancia de no dejarnos dominar por el deseo de acumular bienes materiales. El Padre preguntó: ¿Son malas o buenas las cosas materiales? Y explicó que no se trata de los objetos en sí mismos, sino del lugar que ocupan en nuestro corazón. El problema no son los bienes, sino el valor que les damos. La avaricia no nace de tener cosas, sino del apego interior, del corazón que se aferra y se encadena a lo que posee.
Por eso, Jesús insiste: “No acumulen riquezas en la tierra, acumulen tesoros en el cielo”. Lo verdaderamente importante no es dejar de tener, sino saber en dónde está nuestro corazón. Jesús lo dice con claridad: “Donde está tu tesoro, ahí está tu corazón”. Esta es una invitación a mirar con honestidad qué es lo que realmente mueve nuestra vida, qué nos ilusiona, qué nos quita la paz o nos roba el tiempo. Es una llamada a revisar nuestras prioridades y a vivir con el corazón en lo que verdaderamente importa.
El Padre Edgar señaló que Jesús nos llama a vivir en libertad, sin apegos a cosas ni a personas, porque todo en este mundo es pasajero. Podemos disfrutar de lo que tenemos, hacer buen uso de nuestros bienes, pero sin permitir que el apego nos robe la paz. Cuando nos aferramos a lo material, caemos en una forma de idolatría que nos impide vivir con libertad interior. Si un día algo se pierde o cambia, eso no debería quitarnos la alegría ni detener nuestro camino. Todo lo que tenemos en esta vida es temporal, incluso nosotros mismos. Somos peregrinos, estamos de paso, y vivir con esta conciencia nos ayuda a ser más libres y más agradecidos.
El sacerdote también nos recordó que llegará el día en que partiremos a la casa del Padre, y ese día daremos cuentas de nuestra vida. Nadie sabe cuándo será ese momento. El Señor vendrá como un ladrón, sin avisar. Por eso debemos estar siempre preparados, viviendo cada día con responsabilidad y con el corazón puesto en Dios. No se trata de tener miedo, sino de vivir con conciencia, con propósito, con el deseo sincero de hacer el bien.
Dios no nos llama a acumular, sino a compartir. El Padre Edgar hizo énfasis en que incluso si tenemos poco, siempre hay algo que podemos ofrecer a los demás. Muchos de nosotros hemos sido bendecidos de diferentes maneras, y esas bendiciones deben ser compartidas con generosidad. A quien mucho se le ha dado, mucho se le exigirá, dice Jesús. Por eso, entre más hemos recibido —en dones, oportunidades, fe o recursos— mayor es nuestra responsabilidad de ponerlos al servicio del bien común.
En resumen, esta reflexión dominical nos invita a vivir con un corazón libre, confiado en Dios, generoso en el dar y siempre atento al llamado del Evangelio. No se trata de tener miedo, sino de vivir con fe y con una mirada puesta en lo eterno, sabiendo que todo en esta vida pasa, pero el amor y la fidelidad a Dios permanecen para siempre.
DATOS:
La parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, es una parroquia católica que se encuentra ubicada en el 694 Weston Road. Única dentro de las parroquias canadienses porque las celebraciones y servicios son completamente en idioma español.
Los domingos hay cuatro misas en español: 8:00am, 10:00am, 12:00pm y 1:45pm. La de las 5:00pm., es en inglés. Misas dentro de semana, Jueves (7:00pm), Viernes (7:00pm) y del Sábado que también es válida por el domingo (6:00pm).
INFORMACION: (416) 767-8658.


