Sin Cruz no hay Resurrección: una fe que recuerda, acompaña y transforma
Por Víctor R. AGUILAR.- El Viernes Santo en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, fue concelebrada por el Padre Edgar Romero, Mons. Ramón Vielma y el diácono Carlos Retamales. El viacrucis fue representado por Infancia Misionera y el Grupo de Jóvenes de la parroquia en el parqueadero, y también se realizó la Adoración de la Cruz, en el marco de la celebración de la Pasión de Jesucristo.
La Pasión según San Juan (18, 1-19, 42) narra cómo Jesús de Nazaret es traicionado por Judas Iscariote y arrestado en un huerto, a pesar de mostrarse con plena autoridad y aceptar voluntariamente lo que va a suceder. Durante su detención, Pedro intenta defenderlo, pero Jesús lo detiene, y más tarde lo niega tres veces. Jesús es llevado ante las autoridades religiosas y luego ante Poncio Pilato, quien no encuentra culpa en él. Sin embargo, presionado por la multitud, que prefiere liberar a Barrabás, Pilato termina entregándolo para ser crucificado.
Antes de ello, Jesús es azotado, coronado de espinas y humillado como rey. Finalmente, Jesús carga su cruz hasta el Gólgota, donde es crucificado. Desde la cruz encomienda a su madre al discípulo amado y, al final, expresa que todo se ha cumplido, entregando su vida. Tras su muerte, un soldado atraviesa su costado, del que brotan sangre y agua. El cuerpo de Jesús es bajado de la cruz y sepultado en un sepulcro nuevo por José de Arimatea y Nicodemo, cerrando así el relato de su pasión, en el que se muestra que Jesús acepta su sufrimiento y muerte como cumplimiento de su misión.
El Padre Edgar Romero manifestó que cada Viernes Santo celebramos la Pasión y Muerte de nuestro Señor Jesucristo, muchos pensarán, incluso para algunos cristianos de otras denominaciones que siempre cuestionan por qué nosotros los católicos celebramos la Pasión de Cristo, por qué recordamos este acontecimiento tan triste. La tendencia del corazón humano es que las cosas tristes no se suelen recordar, uno intenta olvidar o no recordar el hecho, siempre los seres humanos tratamos de no pensar en eso. Pero por qué nosotros los cristianos una u otra vez al año recordamos, realizamos el viacrucis viviente, como si quisiéramos insistir en recordar el hecho. Pregunta por qué, no es que la iglesia y nosotros los cristianos estemos promoviendo o queramos enaltecer el dolor y el sufrimiento, no estamos promoviendo el mal y el sufrimiento de los inocentes.
El Padre Edgar Romero manifiestó que nosotros recordamos este acontecimiento porque además de ser doloroso, sí, es injusto porque es el sufrimiento de un inocente como decía la primera lectura, el cántico de Isaías “el siervo sufriente”, un inocente que no había cometido ningún delito, y que sufrió. La misma palabra del profeta Isaías nos aclara, sufrió por nuestros pecados, entonces ese gesto injusto, para nosotros los cristianos tiene un aspecto que nosotros recordamos, el gesto que el Señor hizo por nuestros pecados, por nuestra sanación y la iglesia quiere que una y otra vez lo recordemos, que jamás lo olvidemos, porque es el sentido de nuestra fe, recordar que fuimos amados por Dios, y que Dios amó a la humanidad hasta el extremo, que incluso entregó a su propio hijo para nuestra salvación.
El Padre Edgar Romero nos recuerdó que el amor de Dios es un amor extremo y que estuvo dispuesto a hacer todo lo que pudo y todo lo que tenía para salvar a sus hijos, entonces para nosotros este gesto y todo lo que le ocurrió a Jesús, que para él fue doloroso, triste e injusto, para nosotros, desde la óptica de la fe se convierte en un gesto de amor, entrega, en el gesto más grande del amor y la misericordia de Dios por la humanidad. Dios está dispuesto a salvar a sus hijos, porque Dios no quiere que ninguno de sus hijos se condene y eso debemos recordarlo. Dios no quiere la condenación del hombre, sino que se salve y viva, ese es el deseo de Dios.
El Padre Edgar Romero manifiestó porque recordamos, porque no hay Sábado Santo sin Viernes Santo, no podemos llegar a la gloria de Dios, ni podemos participar de la Resurrección de Cristo si primero no pasamos por el Viernes Santo. Primero es viernes y después sábado, entonces para poder entender el gesto maravilloso y grande que los cristianos mañana vamos a celebrar, hay que entender y adentrarnos en el corazón de la Pasión, porque si no hay Pasión Y si no hay cruz no hay Resurrección. La iglesia quiere que acompañemos a Jesús en su Pasión y Muerte.
El Padre Edgar Romero nos recuerda, además, porque seguimos recordando este hecho tan triste y lamentable, ya de una manera u otra, Jesús sigue estando crucificado en los hermanos, la muerte de los inocentes es una realidad que sigue ocurriendo una y otra vez lamentablemente en la historia de la humanidad, y por eso nosotros los pueblos latinoamericanos, de una manera u otra nos sentimos tan identificados con esto, porque muchas de nuestras vidas están marcadas por el dolor, el sufrimiento, la pobreza, el maltrato, el abuso, y en cierto modo nos sentimos unidos a Jesús en su Pasión y su Cruz. Sentimos a un Dios solidario, a un Dios que ha padecido y sufrido lo mismo que nosotros y que conoció en carne propia el sufrimiento, y de cierta manera sentimos que nadie más puede entender el sufrimiento porque El lo ha padecio en carne propia.
El Padre Edgar Romero dice que por eso la iglesia sigue recordando y quiere seguir estando viva y solidaria con todos los que viven la muerte injusta, padecen la injusticia. Los no nacidos, inocentes que son condenados a muerte, cuántos niños son condenados a muerte siendo inocentes. Vivimos en un país donde se promueve la muerte, hay clínicas de aborto, donde se justifica el aborto, ese niño inocente que no sabe defenderse, no tuvo la oportunidad de poder expresar nada, decir algo ya que otros decidieron por él. La injusticia y la muerte de inocentes sigue existiendo, la eutanasia, los ancianos que viven apartados, olvidados, cuántas personas padecen, por eso pidamos a Dios estar junto a El y a no huir, para poder así junto con El participar de su resurrección.










