Vivir solo cuesta más: los canadienses solteros pagan más por sus compras de alimentos
SOMOS TORONTO.- Los canadienses que viven solos están sintiendo con más fuerza el impacto del aumento en los precios de los alimentos. Un reciente estudio de Interac reveló que una persona soltera gasta en promedio 102 dólares semanales en comestibles, mientras que quienes viven en pareja desembolsan alrededor de 80 dólares por persona cada semana.
El informe destaca que casi ocho de cada diez personas que viven solas aseguran que, sin importar los esfuerzos que hagan para ahorrar, no logran reducir significativamente sus gastos en alimentos. Una de las principales dificultades es que muchos productos se venden en cantidades pensadas para familias o varias personas, lo que limita la posibilidad de aprovechar descuentos por compras al por mayor.
Además, el desperdicio de alimentos representa un problema importante. El 32 por ciento de los encuestados indicó que parte de su comida termina echándose a perder antes de poder consumirla por completo, ya que no tienen con quién compartir las porciones.
La situación se agrava debido a que la inflación de los alimentos ha superado el aumento general del costo de vida en los últimos años. Según datos del Banco de Canadá, desde 2022 los precios de los comestibles han aumentado aproximadamente un 22 por ciento, mientras que el resto de los bienes y servicios han subido en promedio un 13 por ciento.
Para enfrentar estos incrementos, muchos consumidores han cambiado sus hábitos de compra. Casi la mitad de los encuestados afirmó que ha reducido o eliminado la compra de cortes de carne premium, mientras que cuatro de cada diez han optado por marcas genéricas o de bajo costo durante los últimos seis meses. Sin embargo, algunos pequeños gustos permanecen en la lista de compras: cerca de la mitad sigue adquiriendo snacks como papas fritas y chocolates, y uno de cada cuatro continúa comprando panes artesanales o productos de repostería.
Las parejas tampoco están exentas de los desafíos que supone el aumento de los precios. El estudio reveló que casi la mitad de las parejas tiene diferentes enfoques sobre el gasto en supermercados, y cuatro de cada diez señalan que los desacuerdos surgen cuando uno de los miembros se apega estrictamente a la lista de compras mientras el otro realiza compras impulsivas.
La tensión es especialmente evidente entre los más jóvenes. El 39 por ciento de los millennials considera que el gasto en alimentos genera conflictos en la relación, frente al 17 por ciento de los baby boomers.
La encuesta fue realizada entre 1.500 adultos residentes en Canadá durante mayo de este año y refleja una realidad cada vez más común: para quienes viven solos, llenar la despensa se ha convertido en un desafío económico mayor que para los hogares donde los gastos pueden compartirse.
