Monseñor Héctor Vila: El que llega al final del día también puede entrar en la viña
Por Víctor R. AGUILAR.- La misa de este domingo 20 de septiembre de 2026, en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe de Toronto, fue celebrada por el Obispo de la Diócesis Católica de Whitehorse, Monseñor Héctor Vila, quien estuvo acompañado por el Padre Antonello Murgia. Monseñor Vila se encuentra de visita en esta casa parroquial que fue el lugar donde recibió el llamado de Dios para servirle. Siendo inmigrante, aceptó ese llamado y hoy es el primer sacerdote hispano de ascendencia peruana que se desempeña como obispo de una diócesis en Canadá.
La comunidad, que llenó la parroquia, tuvo la oportunidad de escucharlo nuevamente y de recibir con alegría a quien considera un hijo de esta casa. Al finalizar la celebración, el párroco Edgar Romero expresó su agradecimiento a Monseñor Héctor Vila, Obispo de la Diócesis de Whitehorse, a quien llamó “un hijo ilustre de nuestra parroquia”, y le recordó que siempre será su casa.
El Evangelio de este domingo, según San Mateo 20, 1-16, presenta la parábola de los trabajadores de la viña. Jesús habla de un propietario que sale a diferentes horas del día a buscar trabajadores. Algunos comienzan desde la primera hora, mientras otros llegan más tarde. Al finalizar la jornada, todos reciben la misma paga. Los primeros se sorprenden y consideran que aquello no es justo. Sin embargo, el dueño les recuerda que ha cumplido con lo acordado y que tiene derecho a ser generoso.
A partir de este Evangelio, Monseñor Héctor Vila comenzó su reflexión dando gracias a Dios por permitirle celebrar la misa con la comunidad. Recordó que uno de los elementos de la vida cristiana es precisamente poder reunirnos todos los domingos para celebrar la Santa Eucaristía. “Es Dios quien nos reúne, El es quien nos llama”, afirmó.
Al referirse a la invitación de la Primera Lectura a “buscar al Señor”, Monseñor Vila propuso una mirada diferente: “Yo diría más bien que El es el que nos ha buscado a nosotros”. Explicó que, de una u otra forma, hemos llegado a comprender que existe algo más sublime de lo que puede ofrecernos el mundo y todo aquello que hay dentro de él. Al final, señaló, descubrimos valores que son indispensables, y uno de ellos es la Misericordia.
Por eso, dijo que el Evangelio de este domingo es “un poco escandaloso”. El escándalo está en la manera en que el dueño de la viña actúa con los trabajadores. Algunos han trabajado desde la primera hora y permanecen durante toda la jornada bajo el sol, realizando el esfuerzo físico propio del trabajo de la tierra en tiempos de Jesús. Otros, en cambio, llegan mucho más tarde.
Monseñor Vila explicó que el señor de la mies (Dios) sale una y otra vez a buscar trabajadores y siempre encuentra a alguien. En otras palabras, siempre se encuentra con alguien. Y ese encuentro con cada persona tiene que ver con la realidad en la que cada uno de nosotros se encuentra.
Pero lo verdaderamente escandaloso ocurre al momento de pagar. El dueño comienza por quienes llegaron al último y les entrega la misma paga que a quienes trabajaron durante toda la jornada. Unos trabajaron ocho horas y otros mucho menos, pero recibieron lo mismo.
“¿Digan ustedes, esto no les parece escandaloso?”, preguntó Monseñor Vila. ¿Es justo o no es justo? La respuesta de la comunidad fue clara: no es justo.
Monseñor Vila insistió en que no solamente parece injusto, sino que es escandaloso desde nuestra manera humana de entender las cosas. “¿Cómo es que yo que he trabajado ocho horas y viene otro que ha trabajado solo una y le dan la misma paga?”, planteó.
Y llevó esa situación a la vida cotidiana. Habló de quien pasa todo el día en la casa con los niños, entre gritos, llantos y muchas cosas que atender, teniendo que dividirse en cincuenta para poder ocuparse de todo, mientras después llega el marido, tranquilo, pide que le sirvan la comida y se pone a ver televisión. La situación provocó sonrisas entre los presentes, pero la pregunta volvió a ser la misma: ¿esto es justo o no es justo?
Monseñor Vila también recordó a quienes trabajan duramente durante todo el año y envían dinero a sus familias. Llega el final del mes y nuevamente mandan dinero a su casa. Pero cuando regresan a su país descubren que otra persona se ha quedado con su casa y ni siquiera saben qué ocurrió con todo el dinero que estuvieron enviando. Mientras ellos estaban “rompiéndose el alma” trabajando, otro pudo haberse quedado con aquello por lo que tanto esfuerzo hicieron. Y nuevamente surge la pregunta: ¿es justo o no es justo?
Para Monseñor Vila, ahí aparece precisamente lo escandaloso. Dios dice en la Primera Lectura y en el Salmo que se deja encontrar. Y eso significa que Dios es justicia y misericordia.
“Es esa misma misericordia la que te tiene aquí hoy”, afirmó. Porque hay muchos que no han llegado a la primera hora. Hay quienes han hecho con su vida lo que han querido y han pensado: “Yo me la paso bien y al último dedicaré algo a Dios”. Monseñor Vila reconoció que esa realidad también comenzaba por él mismo.
“Yo también quería vivir la vida”, confesó, porque pensaba que la vida consistía en recibir constantemente, en ser él el centro, en ser la persona a quien siempre se le tenía que dar. Y señaló que seguramente algunos padres reconocen esa misma actitud en sus hijos.
Con otro ejemplo cotidiano, habló de cuando uno llega a una casa y encuentra ropa tirada por todos lados, mientras la mamá tiene que recogerla. Una situación sencilla que nuevamente provocó las sonrisas de la comunidad.
Pero detrás de estos ejemplos, Monseñor Vila quiso llevar la reflexión hacia una realidad más profunda: “Aquí tenemos muchos de la última hora”. Y ser de la última hora significa que muchos hemos llegado por pura misericordia de Dios. Dios ha tenido tanta misericordia que nos ha llamado a pesar de todo.
Porque, explicó, aquí no se trata simplemente de entrar a una viña. “Se trata de entrar al Reino de los Cielos”, de llegar allí donde Dios ha querido que cada uno de nosotros se presente y podamos entrar juntos a la viña del Señor, al lugar que El ha preparado.
El que llega al final del día también puede entrar en la viña. Esa es una de las imágenes centrales de la reflexión de Monseñor Vila: la misericordia de Dios alcanza también a quienes no estuvieron desde la primera hora. Hay muchos que han llegado tarde, pero Dios no deja de salir a buscarlos.
Monseñor Vila llevó también esta enseñanza a la vida matrimonial. Afirmó que no hay ningún matrimonio que pueda resistir si no se utiliza esta “economía” que sale de aquello que tenemos en la mente, es decir, si no aprendemos a vivir desde la misericordia.
“Si tú no tienes esa misericordia, tu matrimonio está vacío y no va a durar mucho”, sostuvo. Porque en el matrimonio alguien tiene que dar la vida por el otro. Si ninguno de los dos quiere dar la vida por el otro, la relación termina.
Llega un momento, explicó, en que alguien dice: “Basta, ya me cansé”. Y después, ¿qué se hace? Se va al abogado y se pide ayuda para el divorcio.
Por eso, Monseñor Héctor Vila volvió a la enseñanza central de la Palabra de Dios: Dios es justicia y misericordia. El es un Padre. “No es uno que viene y pone las cuentas y dice: vamos a arreglar las cuentas”. Dios es amor.
La reflexión de Monseñor Vila lleva así a reconocer que nuestra manera de hacer cuentas no siempre coincide con la manera en que Dios actúa. Nosotros miramos cuánto trabajó cada uno, quién llegó primero y quién llegó después. Dios, en cambio, continúa saliendo a buscar trabajadores durante todo el día.
Y quizá ahí está el verdadero escándalo de la misericordia: que para Dios no es demasiado tarde para quien llega al final del día. Hay quienes llegaron a primera hora y quienes llegaron a la última, pero todos han sido encontrados por el mismo Señor de la mies.
Porque, como recordó Monseñor Héctor Vila, Dios es justicia y misericordia. El es un Padre. Y Dios es amor.
DATOS:
La parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, es una parroquia católica que se encuentra ubicada en el 694 Weston Road. Única dentro de las parroquias canadienses porque las celebraciones y servicios son completamente en idioma español.
Los domingos hay cuatro misas en español: 8:00am, 10:00am, 12:00pm y 1:45pm. La de las 5:00pm., es en inglés. Misas dentro de semana, Jueves (7:00pm), Viernes (7:00pm) y del Sábado que también es válida por el domingo (6:00pm).
INFORMACION: (416) 767-8658.
EMAIL: olgpoffice@guadalupetoronto.com





