No tengamos miedo a ser buenos: vivir las Bienaventuranzas en tiempos difíciles

Padre Javier Valdés (derecha).
Por Víctor R. AGUILAR.- En la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en Toronto, se celebró la Santa Misa del domingo 1 de febrero de 2026, presidida por el Padre Javier Valdés y acompañado por el diácono Carlos Retamales. En esta celebración, la comunidad se reunió para escuchar y reflexionar el Evangelio según san Mateo (Mt 5, 1-12a), conocido como el Sermón de la Montaña o el Evangelio de las Bienaventuranzas, donde Jesús enseña que son verdaderamente felices quienes viven con humildad, justicia, misericordia y paz, aun cuando sufran o sean perseguidos, porque Dios los consolará y les dará el Reino de los cielos.
Durante su homilía, el Padre Javier Valdés explicó que este Evangelio es ampliamente conocido en la teología como el Sermón de la Montaña o el Evangelio de la Bienaventuranza. Señaló que, si tuviera que ponerle un título a una homilía basada en este mensaje, elegiría unas palabras pronunciadas hace muchos años por San Juan Pablo II en La Havana: “No tengan miedo de ser buenos”. El sacerdote reflexionó que el mundo en el que vivimos muchas veces nos propone la venganza, el odio y responder al mal con más mal. Sin embargo, esa forma de convivencia no corresponde a los cristianos. Los bautizados, hijos de Dios, tenemos un camino que seguir: el camino de Cristo.
El Padre Javier recordó que Cristo, en su camino hacia la cruz, sufrió humillación, dolor e incomprensión, tuvo que pasar por la muerte para alcanzar la resurrección y, aun así, no odió a sus enemigos. Al final de ese camino, pidió al Padre que los perdonara por el dolor que le estaban causando, porque no sabían lo que hacían. Ese es el ejemplo que los cristianos estamos llamados a seguir.
El sacerdote fue enfático al señalar que el camino de la venganza y del mal no es un camino de salvación. Para los cristianos, el verdadero camino de salvación se encuentra en el Evangelio proclamado este domingo: el camino de las Bienaventuranzas. Ante las preguntas frecuentes sobre por qué hay que sufrir tanto en la vida, por qué llegan la enfermedad o las situaciones de tristeza, el Padre Javier afirmó con claridad que nada de eso tiene que ver con Dios. Dios no manda pruebas a sus hijos para salvarlos. Dios no es un padre que pone obstáculos, sino un Padre que ama profundamente y que siempre está de nuestro lado, acompañándonos y ayudándonos en los momentos de dificultad.
El Padre Javier Valdés explicó también que el mal entra al mundo por la libertad que Dios concede a la creación y a sus hijos para elegir. Dios nos da la posibilidad de escoger el camino que queremos seguir, el del bien o el del mal. Si Dios obligara a creer o a actuar de determinada manera, eso no sería propio de un Padre amoroso, sino de un dictador. La fe verdadera nace de una elección libre del corazón, no de una imposición.
Al retomar el mensaje de las Bienaventuranzas, el sacerdote recordó nuevamente las palabras del Papa Juan Pablo II, quien decía que bienaventurados son aquellos que eligen ser buenos y no permiten que en su corazón habiten la venganza ni el odio, aun en medio de las pruebas difíciles que presenta la vida. A ellos, el Señor les ofrece el cielo. Bienaventurados los que sufren, los limpios de corazón, porque de ellos es el Reino de los cielos. Frente a quienes nos han hecho mal, el cristiano está llamado a saber perdonar, y ese perdón debe comenzar por cada uno de nosotros. También es necesario aprender a aceptar lo que la vida nos presenta: los momentos de alegría y felicidad, pero también los momentos desagradables y dolorosos.
En una reflexión muy cercana a la realidad de la comunidad, el Padre Javier Valdés compartió que siempre relaciona la palabra inmigrante con valiente. Muchos de los presentes han dejado sus países buscando un sueño, un futuro mejor y la posibilidad de ayudar a las familias que quedaron atrás. Ese camino no es fácil: implica enfrentar un idioma diferente, nuevas costumbres y múltiples dificultades. Es un camino para personas valientes y para quienes confían en Dios. Aunque en nuestras tierras quedaron nuestras familias, aquí, en Canadá, nos esperaba Dios. Por ello, el sacerdote resumió el mensaje del Evangelio de este día en un lema sencillo pero profundo: “Seamos buenos”.
Finalmente, el Padre Javier invitó a la comunidad a no tener miedo. Recordó que el sufrimiento es parte de la vida humana, así como la alegría. Comparó la vida con el momento del nacimiento: durante nueve meses estamos en el vientre de nuestra madre, el mejor de los lugares, y al salir de él lo primero que hacemos es llorar, porque la vida está compuesta de momentos de alegría, tristeza y dolor.
El Evangelio de hoy, concluyó el sacerdote, nos regala la promesa del cielo a quienes eligen ser buenos y a quienes aceptan los golpes de la vida y las necesidades que puedan surgir, tal como lo hizo Jesús en su camino hacia la cruz. Como hijos de Dios y bautizados, estamos llamados a cargar la cruz junto a Cristo. No debemos tener miedo a la cruz, especialmente en este mundo del año 2026, donde muchas veces se teme al sufrimiento. Evitar los momentos difíciles es imposible; lo que sí podemos hacer es prepararnos y fortalecernos espiritualmente para que, cuando lleguen, podamos enfrentarlos y vencerlos con fe, esperanza y amor.
DATOS:
La parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, es una parroquia católica que se encuentra ubicada en el 694 Weston Road. Única dentro de las parroquias canadienses porque las celebraciones y servicios son completamente en idioma español.
Los domingos hay cuatro misas en español: 8:00am, 10:00am, 12:00pm y 1:45pm. La de las 5:00pm., es en inglés. Misas dentro de semana, Jueves (7:00pm), Viernes (7:00pm) y del Sábado que también es válida por el domingo (6:00pm).
INFORMACION: (416) 767-8658.


