Para Dios no hay causa perdida: salir del sepulcro y volver a la vida

Posted On 22 Mar 2026
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Por Víctor R. AGUILAR.- En la misa celebrada hoy, 22 de marzo de 2026, en la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, presidida por el Padre Edgar Romero y acompañada por el diácono Carlos Retamales, la comunidad vivió una profunda reflexión centrada en el Evangelio de San Juan (11, 3-7. 17. 20-27. 33b-45). En este pasaje se relata cómo Martha y María avisan a Jesús de la enfermedad de su hermano Lázaro, a quien El ama profundamente; aunque demora su llegada, Jesús explica que esta situación servirá para manifestar la gloria de Dios. Al llegar, encuentra a Lázaro muerto desde hace cuatro días, y ante el dolor de sus hermanas, especialmente la fe firme de Martha, proclama: “Yo soy la resurrección y la vida”. Conmovido hasta las lágrimas, Jesús se dirige al sepulcro, manda quitar la piedra y, después de orar al Padre, llama a Lázaro a salir, devolviéndole la vida, provocando que muchos crean en El como el Hijo de Dios.

El Padre Edgar Romero inició su reflexión diciendo que se iba a centrar en lo que dice el Evangelio, y preguntó cuántos días de muerto tenía Lázaro, a lo que la gente respondió: cuatro; y dice que ya olía mal. Explicó que este es un proceso natural de las personas cuando fallecemos y que, precisamente hoy, la Palabra de Dios nos habla del sepulcro, de la tumba. En la primera lectura dice: “Yo mismo voy a abrir el sepulcro”, y cuestionó: ¿qué es el sepulcro? Todos sabemos que es un lugar de reposo; al sepulcro van los muertos. Es un signo de estar encerrado, donde ya no hay esperanza, signo de total soledad, total fin. Muchos de nosotros decimos que nuestro último viaje es el cementerio; el sepulcro es signo de todo esto: ya no hay remedio.

El Padre Edgar Romero nos recuerda que en nuestro lenguaje popular existe la frase: “Todo tiene solución menos la muerte”, pero hoy la Palabra de Dios, al recordarnos el sepulcro, nos quiere hacer recordar que Dios es el Dios de la vida, que nuestro Dios, por medio de su Hijo, venció la muerte. Y aunque la muerte sea inevitable, y los problemas en la vida sean a veces inevitables, aun cuando queramos evitarlos, siempre habrá, por una razón u otra; pero la Palabra de Dios nos recuerda que hay un Dios que ha vencido la muerte, que ha roto los lazos de la muerte, del mal y de la oscuridad.

El Padre Edgar Romero nos recuerda que, si es verdad que existe el sepulcro, el sufrimiento, el dolor y los problemas, no lo podemos negar; y a veces, en nuestro corazón, frente a la muerte, el dolor, el sufrimiento, los sepulcros de la vida, la tristeza, la depresión y la angustia, a muchos de nosotros nos sale del corazón lo mismo que les pasaba a Martha y María. Porque también reprochamos a Dios cuando tenemos dolor, cuando vemos problemas de oscuridad y sepulcro; a veces cuestionamos al Señor y decimos: “si tú hubieras estado aquí, si tú existieras no pasaría esto, si tú, Señor, me hubieses escuchado, no hubiera pasado”. Lo mismo que dicen María y Martha a Jesús, lo reprochan: “si tú hubieras estado aquí, mi hermano no hubiera muerto”; le dicen que El permitió eso, que no hizo nada. Y eso puede ser normal que nazca en nuestro corazón, pero Dios no nos reprocha, porque es Dios.

El Padre Edgar Romero nos recuerda que Dios sabe y conoce nuestro sufrimiento y dolor; Dios dice: “Yo soy la vida”. Jesús es la vida misma, ha vencido la muerte. Y esa es la Palabra de Dios que nos recuerda: el que venció la muerte es capaz de vencer todo. Por eso, ese refrán “Todo tiene solución menos la muerte”, para Cristo no aplica; para el cristiano no debe aplicar, porque todo tiene solución, incluso la muerte, porque nosotros creemos en un Dios que venció la muerte. Y ese Dios que es vivo, y que con su propia vida venció la muerte, también es poderoso y tiene la capacidad de hacernos a nosotros vencer la muerte y cualquier cosa que venga de la muerte: el mal, la tristeza, la soledad, cualquier cosa. Claro, a veces la solución que Dios nos da no es la que nosotros esperamos; eso es otra cosa.

El Padre Edgar Romero hace referencia a que Dios tiene una respuesta frente a nuestro dolor, frente a nuestro sepulcro; de repente es la respuesta que yo espero, de repente no es la solución que yo esperaría, pero sí la hay. Entonces hoy el Señor llama a todos los que estamos en el sepulcro, los que estamos pasando por alguna angustia, tristeza o dolor, y nos invita a salir del sepulcro. Dios está ahí, porque es poderoso y es capaz de mover cualquier piedra, cualquier roca, y abrir el sepulcro de nuestra vida para que podamos salir. Pero recuerden, para Dios, y eso guárdenlo en su corazón: para Dios no hay causa perdida.

El Padre Edgar Romero se refiere también a lo que dice Martha: “Señor, ya son cuatro días que había muerto, ya huele mal”. ¿Qué está diciendo Martha con esto? Que ya no hay nada que hacer, que no hay remedio, que para qué mover esa piedra si nada va a cambiar. Eso es lo que muchos de nosotros decimos: “¿para qué?”, “si no va a cambiar”, “eres un sinvergüenza”, “no sirves para nada”. Eso nos dice a veces el enemigo en nuestro corazón; nos hace dudar del amor y la misericordia de Dios, del poder de Dios para vencer la muerte. Cuántas veces dudamos y consideramos que no hay remedio, cuántas personas hemos condenado porque pensamos que no tienen solución. Humanamente tal vez sí, pero para Dios no hay causa perdida; nunca Dios da una causa por perdida por sus hijos, Dios siempre estará disponible.

Finalmente, el Padre Edgar Romero recordó que es necesario también que nosotros queramos salir de ese sepulcro. Aquí mencionó la película “Sexto Sentido”, de Bruce Willis, que trata de un niño que era capaz de ver muertos y donde el propio personaje no sabía que estaba muerto hasta el final. Con este ejemplo explicó que, para poder salir del sepulcro, salir del mal, primero hay que reconocerlo, porque a veces podemos vivir dentro de un sepulcro sin darnos cuenta, o incluso meternos en él porque es más cómodo. Muchos podemos hacer del sepulcro un lugar de confort, acostumbrándonos a una vida desordenada. Por eso, lo primero es querer salir del sepulcro y escuchar la voz de Dios que llama: Lázaro, María, Antonio, Enrique, Pedro, Juan, Elizabeth… Dios te invita a salir de ahí. Es posible salir, sí; Dios tiene el poder de sacarte, pero tienes que querer salir de ahí.

DATOS:

La parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, es una parroquia católica que se encuentra ubicada en el 694 Weston Road. Única dentro de las parroquias canadienses porque las celebraciones y servicios son completamente en idioma español.

Los domingos hay cuatro misas en español: 8:00am, 10:00am, 12:00pm y 1:45pm. La de las 5:00pm., es en inglés. Misas dentro de semana, Jueves (7:00pm), Viernes (7:00pm) y del Sábado que también es válida por el domingo  (6:00pm).

INFORMACION: (416) 767-8658.

EMAIL: olgpoffice@guadalupetoronto.com

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