Riquezas materiales y espirituales: ¿Dónde encontramos la verdadera felicidad?

Posted On 03 Aug 2025
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Por Víctor R. AGUILAR.- El domingo 3 de agosto de 2025, en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, el Padre Javier Valdés ofreció una homilía llena de enseñanzas evangélicas y sabiduría espiritual, basada en el evangelio de San Lucas 12, 13-21. En este pasaje, Jesús advierte sobre el peligro de poner el corazón en las riquezas materiales, en lugar de buscar lo que verdaderamente tiene valor ante Dios. San Pablo, en la misma línea, nos llama a dejar atrás el viejo modo de vivir y a renovarnos en Cristo, comenzando una vida nueva.

Al iniciar su reflexión, el Padre Javier compartió una experiencia personal vivida en un retiro espiritual en Madrid. Durante ese encuentro, al leerse este mismo evangelio, una religiosa pronunció una frase que, según él, se le quedó grabada hasta el día de hoy:
“Del pasado hay que sacar las enseñanzas, pero no guardar las heridas ni el dolor, porque si lo hacemos, viviremos atados a ese pasado y eso nos robará el presente y el futuro. Del presente, todo, porque es lo que tenemos. Del futuro, hay que planificar, pensar y organizar, pero el futuro está en las manos de Dios. No está a nuestro alcance.”

Inspirado por esa enseñanza, el Padre Javier invitó a los fieles a vivir el presente intensamente, como si fuera el último día de nuestras vidas, a sonreír, amar, abrazar a quienes queremos y no dejar para mañana lo que hoy podemos dar. Reiteró que el futuro no nos pertenece, sino que está en manos de Dios, y por eso, lo que realmente tenemos es el presente, y debemos vivirlo con plenitud.

Retomando el evangelio, el sacerdote explicó que la parábola del hombre rico nos deja dos grandes enseñanzas. La primera es que el tiempo de vida lo decide el Señor. No depende de nuestra edad, ni de nuestras condiciones; jóvenes o mayores, nadie sabe cuándo será llamado a su encuentro con Dios. Por eso, insistió en que es muy importante  vivir en paz: con uno mismo, con nuestra conciencia, y con el medio que nos rodea- seria el segundo.

El Padre exhortó a que no terminemos nunca el día dejando heridas en el camino, ni cargando con enojo o amargura. Dijo que el principio de la felicidad está en vivir en paz con el alma y con el corazón, aceptando también las veces en que hemos perdido batallas en la vida, y sabiendo disfrutar de aquellos sueños que sí hemos podido alcanzar.

En su explicación de la parábola, el Padre Javier recordó cómo el hombre rico, al ver todo lo que había acumulado, se dijo a sí mismo que viviría los años que le quedaban sin trabajar, comiendo, bebiendo y disfrutando de la vida. Pero el Señor lo llama “insensato” y le dice que esa misma noche su alma será reclamada. Entonces, todo aquello que había guardado, ¿de qué le serviría, si sería otro quien lo disfrutaría? La falta de sabiduría y de conciencia espiritual del hombre es lo que el evangelio cuestiona.

El sacerdote aclaró que tener bienes materiales no es malo ni está en contra de la enseñanza de la Iglesia. Al contrario, reconoció que los bienes y el bienestar económico son parte de la vida y pueden ser buenos. Sin embargo, el error está en creer que en ellos está toda la felicidad. Jesús nos enseña que cuando tengamos bienes, no debemos vivir solo para disfrutarlos nosotros, como hizo el hombre de la parábola, sino también compartirlos con quienes tienen necesidad.

Para finalizar, el sacerdote resumió su mensaje recordándonos dos verdades fundamentales:

  1. La vida es un regalo de Dios. Nos es dada para vivirla intensamente, para disfrutarla con alegría, pero siempre desde las enseñanzas del evangelio.

  2. Los bienes espirituales traen mayor alegría y felicidad que los materiales. La fe nos da sentido, nos serena, nos da paz. Los verdaderos bienes no se compran con dinero; se adquieren con sabiduría, con fe y caminando siempre de la mano de Dios.

El Padre Javier concluyó su homilía con una frase que resume todo su mensaje:
“La fe es la que da sentido a nuestras vidas.” Que esta reflexión nos ayude a vivir cada día con mayor conciencia, gratitud y generosidad.

DATOS:

La parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, es una parroquia católica que se encuentra ubicada en el 694 Weston Road. Única dentro de las parroquias canadienses porque las celebraciones y servicios son completamente en idioma español.

Los domingos hay cuatro misas en español: 8:00am, 10:00am, 12:00pm y 1:45pm. La de las 5:00pm., es en inglés. Misas dentro de semana, Jueves (7:00pm), Viernes (7:00pm) y del Sábado que también es válida por el domingo  (6:00pm).

INFORMACION: (416) 767-8658.

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