Hablar con Dios: Cinco minutos de oración sincera puede cambiar tu vida

Posted On 27 Jul 2025
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Por Víctor R. AGUILAR.- En la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en Toronto, durante la misa dominical, el Padre Javier Valdés ofreció una reflexión profunda y cercana sobre el Evangelio de San Lucas 11, 1-13, en el que Jesús enseña a sus discípulos a orar. No se trata —explicó el sacerdote— de repetir fórmulas vacías, sino de hablar con Dios con la confianza de un hijo que se dirige a su padre. Así como un padre cuida y conoce a sus hijos, Dios está atento a nuestras necesidades, incluso antes de que las nombremos.

El Padre Javier comenzó recordando cómo, muchas veces, las personas preguntan a sacerdotes, catequistas o religiosas: ¿Cómo puedo aprender a orar? Una pregunta sencilla, pero que guarda una búsqueda profunda. Y es que, como señaló el sacerdote, muchos creen erróneamente que para orar hay que usar palabras complicadas o hacer oraciones perfectas. “Quizás ese ha sido nuestro error”, afirmó, “pensar que la oración es solo para quienes han estudiado teología o están en los conventos”.

Pero no. Para el Padre Javier, orar es mucho más simple, y a la vez más profundo. Es ponerse en las manos del Señor, de María, y conversar con sencillez, como lo hacíamos de niños cuando contábamos nuestros problemas y alegrías a nuestros padres. Dios no necesita adornos; lo que más ama de nosotros es que lo visitemos en su casa, en la iglesia, o que simplemente busquemos un momento del día para hablarle desde el corazón.

También recordó que nuestras oraciones tradicionales, como el Rosario, el Padre Nuestro o el Ave María, forman parte de nuestra riqueza espiritual, especialmente en la cultura hispanoamericana. Son válidas, hermosas y nos conectan con una larga tradición de fe. Pero el Señor también espera ese rato personal en el que le contemos nuestras vivencias cotidianas: los sueños, las preocupaciones, los miedos, las esperanzas.

Con realismo pastoral, el Padre Javier reconoció las dificultades del día a día: el cansancio, las largas jornadas de trabajo, el estrés, las obligaciones. Por eso invitó a hacer una promesa sencilla: encontrar cada día un momento para Dios. Puede ser en la iglesia, o en algún rincón tranquilo del hogar. “Buscar ese rinconsito donde más paz sintamos, abrir la Biblia, leer la palabra, estar con Él”, dijo.

Compartió, con emoción, que uno de sus momentos favoritos es cuando entra al templo y se sienta en la última banca, para pasar 30 o 40 minutos simplemente con el Señor. A veces en silencio. A veces diciendo: Papá, estoy aquí. Cansado del camino. Feliz porque he encontrado una nueva familia lejos de mi tierra, Cuba.Pero aquí está mi corazón. Cambia lo que no puedo cambiar. Ilumina mi futuro.

Esa experiencia de descanso, de consuelo, es lo que, según él, transforma la vida. Esos cinco, diez o treinta minutos de intimidad con Dios nos llenan de paz, nos devuelven la alegría, y nos acercan más al Señor.

El Padre Nuestro”, explicó, “es la oración más hermosa y más completa. Pero hay que rezarlo despacio, con el corazón”.

La enseñanza del Evangelio del domingo es clara: orar no es complicado. Es un acto de amor, de confianza, de diálogo con quien siempre nos espera. La invitación queda abierta: cada día, regalemos al menos unos minutos al Señor, y escuchemos su voz en el silencio del corazón. Porque la oración cristiana, en su esencia, es sencilla. Tan sencilla como el amor de un padre que siempre tiene tiempo para sus hijos.

DATOS:

La parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, es una parroquia católica que se encuentra ubicada en el 694 Weston Road. Única dentro de las parroquias canadienses porque las celebraciones y servicios son completamente en idioma español.

Los domingos hay cuatro misas en español: 8:00am, 10:00am, 12:00pm y 1:45pm. La de las 5:00pm., es en inglés. Misas dentro de semana, Jueves (7:00pm), Viernes (7:00pm) y del Sábado que también es válida por el domingo  (6:00pm).

INFORMACION: (416) 767-8658.

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