Vosotros sois la sal de la tierra y la luz del mundo

Posted On 08 Feb 2026
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Padre Ricardo MENDOZA GARCIA.– En el Evangelio, Jesús dirige a sus discípulos una afirmación exigente y profundamente misionera: «Vosotros sois la sal de la tierra… vosotros sois la luz del mundo» (cf. Mt 5,13-16). No se trata de un elogio, sino de una responsabilidad confiada a quienes han recibido su Palabra.

En tiempos antiguos, la sal tenía un valor fundamental. No sólo servía para dar sabor a los alimentos, sino que era uno de los principales medios para conservar la carne y otros productos, especialmente en un mundo que no conocía la refrigeración ni los sistemas modernos de almacenamiento.

La sal preservaba de la corrupción y permitía que el alimento permaneciera útil y bueno. Por eso, cuando Jesús habla de la sal, sus oyentes comprenden bien la imagen: algo pequeño, discreto, pero indispensable.

Ser “sal de la tierra” significa, ante todo, preservar y transmitir el Evangelio, evitando que se diluya o se pierda. De modo particular, esto se vive en la familia, donde los padres están llamados a transmitir la fe como el mayor legado que pueden dejar a sus hijos.

Así como la sal da sabor a la comida, el testimonio cristiano da sentido, esperanza y orientación a la vida cotidiana. Vivir como discípulos auténticos de Cristo es permitir que su amor y su verdad transformen el mundo desde dentro.

Ser “luz del mundo” implica que nuestra fe no se oculte, sino que ilumine con obras concretas de caridad y justicia. En este sentido, la Iglesia nos invita a tener presente la Jornada Mundial del Enfermo, recordándonos que el cuidado del que sufre es una forma privilegiada de vivir el Evangelio.

Cuántas familias, hijos, nietos y cuidadores dedican horas, noches y desvelos a acompañar a un enfermo o a una persona mayor. Ese servicio silencioso es verdadera luz y auténtica sal.

El Evangelio del buen samaritano (cf. Lc 10,33-35) nos enseña que amar no es pasar de largo, sino detenerse, curar heridas y acompañar. En cada enfermo está Cristo mismo. Ser sal de la tierra y luz del mundo es imitar al Buen Samaritano —que es Cristo— y permitir que, por medio de nuestro testimonio, Él siga sanando y dando esperanza al mundo.

NFORMACION: St. Francis of Assisi Church, Tel: (416) 536-8195 – https://www.stfrancis.ca/

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