Llamado de Dios en tierras canadienses: Yohander Sánchez Mora recibe la ordenación sacerdotal
Por Víctor R. AGUILAR.- Con profunda alegría y emoción para la comunidad católica, el diácono Yohander Sánchez Mora fue ordenado sacerdote hoy sábado 16 de mayo de 2026 en la Catedral de Santa Catalina de Alejandría, en St. Catharines, ubicada en la Región del Niagara, Ontario. La ceremonia de ordenación sacerdotal estuvo presidida por su excelencia Monseñor Gerard Bergie, quien realizó la imposición de manos y la oración consagratoria, uno de los momentos más significativos dentro del rito de ordenación sacerdotal.
El ahora Padre Yohander Sánchez Mora realizó su formación como seminarista de la Diócesis Católica Romana de St. Catharines y cursó estudios de teología en St. Peter’s Seminary, reconocido seminario católico ubicado en la Diócesis de London, Ontario.
Yohander Sánchez nació el 30 de julio de 1984 en Barquisimeto, estado Lara, Venezuela. Es hijo de Medarda Mora y Pablo Sánchez, y forma parte de una familia integrada por su hermana Yesenia y sus hermanos Jonathan, Pablo y Eliecer. Además, mantiene un cercano vínculo familiar con el Padre Edgar Romero, párroco de la iglesia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto.
Antes de emigrar a Canadá, debido a la compleja situación política y social que atravesaba Venezuela, Yohander Sánchez desarrolló una destacada trayectoria académica y profesional. Estudió tres carreras universitarias en su país natal. Se graduó como profesor en Educación Comercial en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador y posteriormente realizó estudios de postgrado en la Universidad Fermín Toro, donde obtuvo el título de Magíster Scientiarum en Gerencia y Liderazgo Educacional. Más adelante cursó una tercera carrera en la Universidad Católica Cecilio Acosta, graduándose como Licenciado en Comunicación Social, mención Periodismo.
En el año 2017 llegó a Canadá con el sueño de construir un nuevo futuro. Como muchos inmigrantes, tuvo que comenzar desde cero, enfrentando los desafíos del idioma, la adaptación cultural, el clima canadiense y la distancia de sus seres queridos. Fueron tiempos difíciles, marcados por la soledad y la incertidumbre, pero también por una profunda búsqueda espiritual.
Fue precisamente en medio de esas dificultades cuando encontró en Dios refugio, fortaleza y guía espiritual. Esa experiencia personal despertó en él el llamado vocacional al sacerdocio, iniciando formalmente su formación sacerdotal en septiembre de 2020.
La ordenación del Padre Yohander Sánchez Mora representa hoy un testimonio de fe, perseverancia y esperanza para muchos inmigrantes latinoamericanos en Canadá. Su historia refleja cómo, aun en medio de las pruebas y cambios de vida, la vocación y el servicio a Dios pueden florecer con fuerza y convertirse en inspiración para toda una comunidad.
Durante la ceremonia y en medio de la emoción compartida con familiares, amigos y miembros de la comunidad católica, el Padre Yohander expresó palabras de agradecimiento por el camino recorrido.
“En primer lugar quiero agradecer a Dios por el regalo de la vida que me dio, y a Jesucristo por ser mi salvador y mejor amigo, por el llamado a seguirlo a pesar de mis pecados. Gracias al Espíritu Santo por guiarme en cada decisión y momento de mi vida. También gracias a mis padres, por enseñarme y ayudarme a ser quien soy. Hoy día ustedes son mi más preciado tesoro, al igual que mis hermanos, sobrinos y sobrinas”, expresó el Padre Yohander.
“También quiero agradecer a mi Iglesia Católica por recibirme con los brazos abiertos cuando me alejé de ella. Un agradecimiento especial al Padre Edgar Romero por acompañarme desde el primer momento en que fui llamado al sacerdocio, por ser un buen ejemplo y una inspiración en el ministerio sacerdotal, y también por no dejarme caer nunca en los momentos en que no tenía la fortaleza de seguir adelante”, añadió el sacerdote.
Asimismo, ofreció un reconocimiento especial a la Diócesis de St. Catharines y a las iglesias donde fue formado pastoral y espiritualmente, destacando el apoyo recibido durante su proceso vocacional y su preparación hacia el sacerdocio. También manifestó su compromiso de servir con humildad, amor y dedicación a la comunidad católica, especialmente a los inmigrantes y personas que atraviesan momentos difíciles, recordando que “Dios nunca abandona a quienes ponen su confianza en El”.






















