No juzgar antes de tiempo: la paciencia de Dios hace crecer el bien en medio del mundo

Posted On 19 Jul 2026
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Por Víctor R. Aguilar.- La celebración de este domingo 19 de julio de 2026 en la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en Toronto, fue presidida por el padre John Juhl, acompañado por el diácono Carlos Retamales. Durante su homilía, el sacerdote invitó a la comunidad a profundizar en el mensaje del Evangelio de San Mateo (13, 24-30), recordando que el Reino de Dios no se construye desde el juicio o la condena, sino desde la paciencia, la esperanza y la confianza en la acción de Dios.

El Evangelio presenta la conocida parábola del trigo y la cizaña. Jesús explica que un hombre sembró buena semilla en su campo, pero mientras todos dormían un enemigo sembró cizaña entre el trigo. Cuando ambas plantas comenzaron a crecer, los trabajadores quisieron arrancar la mala hierba de inmediato, pero el dueño del campo les pidió esperar hasta la cosecha para no correr el riesgo de arrancar también el trigo. Solo al final llegará el momento de separar el trigo de la cizaña, recordándonos que el juicio definitivo pertenece únicamente a Dios.

El padre John Juhl inició su reflexión destacando que Jesús enseñaba mediante parábolas porque, a través de imágenes sencillas de la vida cotidiana, revelaba profundas verdades sobre el Reino de los cielos. Explicó que el trigo y la cizaña son tan parecidos cuando empiezan a crecer que resulta muy difícil distinguir uno del otro. Por eso Jesús pide esperar, dejando que ambos crezcan hasta que llegue el momento en que la diferencia sea evidente.

Para ilustrar esta enseñanza, el sacerdote recordó una anécdota de un profesor universitario. El docente comentaba que en el mundo existían millones de católicos, pero que solo una pequeña parte practicaba realmente su fe, sugiriendo que sería mejor quedarse únicamente con esos “buenos“. Sin embargo, una alumna hizo una pregunta que cambió completamente la perspectiva: “¿Y quién los va a seleccionar? ¿Quién decidirá quiénes son los buenos y quiénes son los malos?”. Con este ejemplo, el padre John hizo reflexionar a los presentes sobre la facilidad con la que las personas juzgan y condenan a los demás sin conocer verdaderamente su corazón. Solo Dios conoce lo que cada persona vive y solo El puede emitir un juicio justo.

Continuando con el Evangelio, el sacerdote recordó otra de las parábolas proclamadas por Jesús: la del grano de mostaza. Señaló que la semilla de mostaza es extremadamente pequeña, pero cuando crece puede convertirse en una planta grande. Sin embargo, para quienes trabajaban la tierra en aquella época, la mostaza era considerada una maleza, una planta que nadie deseaba sembrar. Aun así, Jesús la utiliza como ejemplo para mostrar que Dios puede hacer surgir algo grande y valioso precisamente de aquello que muchos consideran insignificante o incluso indeseable.

El padre John también explicó la parábola de la levadura. Jesús compara el Reino de los cielos con la levadura que una mujer mezcla con tres medidas de harina hasta que toda la masa fermenta. Recordó que para el pueblo judío la levadura tenía una connotación negativa, ya que el pan utilizado en muchas celebraciones religiosas era sin levadura y ésta era considerada un símbolo de impureza. Sin embargo, Jesús toma precisamente ese elemento despreciado para enseñar que el Reino de Dios actúa silenciosamente, transformándolo todo desde dentro.

A partir de estas enseñanzas, el sacerdote insistió en un llamado muy claro: no condenar ni juzgar a los demás. Recordó que el Reino de Dios no está bajo el control humano. Dios actúa donde quiere, cuando quiere y de la manera que El dispone. Incluso allí donde las personas solo ven maleza o impureza, Dios puede hacer brotar vida, esperanza y salvación. Si dependiera únicamente de los seres humanos, probablemente muchas personas serían descartadas demasiado pronto, pero Dios, en su infinita misericordia, espera, da oportunidades y permite que el bien siga creciendo.

El padre John destacó que la paciencia de Dios supera con mucho la impaciencia humana. Mientras las personas suelen querer soluciones inmediatas o emitir juicios rápidos, Dios conoce los tiempos de cada corazón y nunca deja de ofrecer oportunidades de conversión. Su amor permite que el trigo continúe creciendo, aun cuando parezca rodeado por la cizaña.

Finalmente, recordó que Jesús compara el Reino de los cielos con un campo sembrado para enseñarnos que dentro de cada persona Dios ha depositado una pequeña semilla. Aunque muchas veces permanezca escondida y parezca insignificante, posee una fuerza de vida imposible de detener. A pesar de las dificultades, de las pruebas y de los obstáculos, esa semilla puede crecer, dar fruto y transformar la vida de quien permite que Dios actúe en su interior.

DATOS:

La parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, es una parroquia católica que se encuentra ubicada en el 694 Weston Road. Única dentro de las parroquias canadienses porque las celebraciones y servicios son completamente en idioma español.

Los domingos hay cuatro misas en español: 8:00am, 10:00am, 12:00pm y 1:45pm. La de las 5:00pm., es en inglés. Misas dentro de semana, Jueves (7:00pm), Viernes (7:00pm) y del Sábado que también es válida por el domingo  (6:00pm).

INFORMACION: (416) 767-8658.

EMAIL: olgpoffice@guadalupetoronto.com

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