Oración, esperanza y solidaridad por Venezuela: comunidad de Toronto se une por las víctimas de los terremotos

Posted On 05 Jul 2026
By :
Comment: Off

Por Víctor R. AGUILAR.- La comunidad venezolana y latinoamericana de Toronto vivió este domingo 5 de julio una emotiva jornada de fe, esperanza y solidaridad con las miles de personas afectadas por los devastadores terremotos que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio. La misa celebrada en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto estuvo dedicada de manera especial a las víctimas de esta tragedia, elevando plegarias por quienes perdieron la vida, por las familias que hoy enfrentan el dolor de la pérdida de sus seres queridos y por todos aquellos que han quedado sin hogar.

Durante la celebración eucarística se pidió a Dios que conceda consuelo a quienes lloran a sus familiares, fortaleza a los desplazados y esperanza a un pueblo que atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia reciente.

Al concluir la misa, el padre Edgar Romero, acompañado por un grupo de venezolanos presentes en el templo, invitó a toda la comunidad a trasladarse al parqueadero de la parroquia, donde se desarrolla la tradicional Feria Guadalupana, para realizar una oración especial por Venezuela, país que continúa sufriendo las consecuencias de dos terremotos de gran magnitud que destruyeron pueblos enteros y dejaron una profunda crisis humanitaria.

En un ambiente de recogimiento, el sacerdote pidió guardar un minuto de silencio en memoria de todas las víctimas fatales del desastre. La ceremonia estuvo acompañada por el ciudadano venezolano Halim Naim, quien dirigió un sentido mensaje de reflexión y esperanza.

Con una vela encendida en sus manos, símbolo de la luz que vence la oscuridad, Halim invitó a todos los presentes a unirse en oración.

“Algunos de ustedes tienen una vela encendida en sus manos. Quiero que con esa intención pidamos a Dios que nos permita ser luz en medio de la oscuridad que vive Venezuela; ser refugio para quienes se quedaron sin hogar; ser voz para quienes hoy no tienen voz; ser pan para quienes no tienen qué comer y agua para quienes tienen sed. Que desde el lugar donde estamos podamos acompañar y ayudar a quienes hoy más lo necesitan”, expresó.

También dirigió unas palabras especialmente dedicadas a los venezolanos que viven fuera de su país y que muchas veces experimentan un sentimiento de impotencia por la distancia.

“Pidamos a Dios que quite el sentimiento de culpa de quienes estamos lejos. Desde la distancia también podemos hacer mucho acompañando con nuestra oración y con nuestras acciones. Que nuestros hermanos en Venezuela se sientan abrazados por nosotros. Una de las mejores cosas que podemos hacer es mantenernos unidos en oración.”

Asimismo, pidió por todos los equipos de rescate que continúan trabajando sin descanso entre los escombros.

“Roguemos para que todas las personas que aún permanecen atrapadas y siguen con vida resistan hasta ser rescatadas. Oremos también por los rescatistas de distintos países que han viajado para ayudar, para que Dios les conceda fuerza, protección y sabiduría en esta difícil misión.”

Su oración también estuvo dirigida a los miles de heridos y a las familias que enfrentan pérdidas irreparables.

“Pedimos por quienes luchan por sus vidas para que puedan recuperarse; por las familias que han perdido a sus seres queridos para que encuentren la fortaleza necesaria para seguir adelante; y por quienes continúan participando en las labores de rescate.”

Halim Naim también elevó una plegaria por las autoridades venezolanas.

“Pedimos a Dios que quienes ejercen algún tipo de liderazgo en Venezuela actúen desde la bondad, el amor y la misericordia, entendiendo que cada minuto cuenta para salvar vidas. Que nuestro país pueda superar esta tragedia con unión, solidaridad y esperanza.”

Durante el acto también agradeció las innumerables muestras de solidaridad que han llegado desde distintas partes del mundo.

“Queremos dar gracias por todas las expresiones de fe, generosidad y ayuda que siguen llegando para Venezuela. Gracias por cada persona que ha tendido su mano, por quienes han realizado donaciones y por quienes incluso han acogido a niños que perdieron a sus padres durante esta tragedia.”

En uno de los momentos más conmovedores de su intervención, recordó que detrás de cada cifra existe una historia humana.

“Pedimos por el eterno descanso de quienes perdieron la vida. Tal vez nunca sepamos con exactitud cuántas personas fallecieron. Pero los seres humanos no somos números; cada vida tiene un nombre, una familia y una historia. Que Dios también sane todo aquello que tanto daño ha causado a nuestro país.”

Mientras las oraciones se elevaban en Toronto, en Venezuela los equipos de rescate continúan removiendo toneladas de escombros en busca de sobrevivientes. Miles de familias permanecen sin vivienda y la emergencia humanitaria continúa agravándose. Paralelamente comienza a perfilarse otro enorme desafío: la reconstrucción de viviendas, hospitales, escuelas, carreteras, servicios públicos e infraestructura esencial, una tarea que podría extenderse durante varios años.

De acuerdo con el más reciente balance oficial ofrecido por el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, la cifra de fallecidos por los dos terremotos registrados el 24 de junio ascendió a 3.342 personas, mientras que 16.592 personas resultaron heridas, cifras que reflejan la magnitud de una de las mayores tragedias naturales que ha vivido el país en las últimas décadas.

La solidaridad también puede traducirse en ayuda concreta. La Arquidiócesis de Toronto mantiene habilitada una campaña para apoyar a los damnificados. Las donaciones pueden realizarse en línea a través del sitio web de la Arquidiócesis de Toronto (https://www.archtoronto.org/) , por teléfono llamando al 437-529-1287, o mediante las parroquias participantes, realizando cheques a nombre de la parroquia correspondiente con la referencia “Venezuela Earthquake”….https://caritasvenezuela.org/

La jornada concluyó con un profundo sentimiento de unidad entre los asistentes, quienes coincidieron en que, aun lejos de su tierra, la oración, la solidaridad y el compromiso siguen siendo una forma de abrazar a Venezuela y de mantener viva la esperanza de un futuro mejor para quienes hoy enfrentan el dolor y la incertidumbre.

About the Author