Padre Edgar: Todos estamos invitados al banquete de Dios, pero debemos prepararnos

Posted On 11 Oct 2026
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SOMOS TORONTO.- En la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en la ciudad de Toronto, se celebró este domingo 11 de octubre de 2026 la Santa Misa, oficiada por el padre Edgar Romero, acompañado por el diácono Carlos Retamales y el seminarista Abraham de Paz.

El Evangelio proclamado fue según San Mateo 22, 1-10, en el que Jesús nos presenta el Reino de los cielos como un banquete de bodas al que todos estamos invitados. Muchos rechazan la invitación porque están ocupados en sus propios asuntos; por eso, el rey manda llamar a todos, buenos y malos, hasta llenar la sala del banquete. Esta parábola nos recuerda que Dios llama a todos a estar con El y que debemos aceptar su invitación con fe, amor y un corazón dispuesto.

A partir de este Evangelio, el padre Edgar Romero invitó a la comunidad a reflexionar sobre una realidad que va mucho más allá de nuestra vida cotidiana. “El Evangelio hoy nos habla de las cosas eternas, nos habla de un banquete, una fiesta de boda, un banquete de bodas. Este es un lenguaje muy particular, un modo de hablar de las cosas de la salvación, de las cosas de Dios y, sobre todo, lo que tiene que ver con la boda del Cordero”, explicó.

Para el sacerdote, este lenguaje utilizado por Jesús es especialmente hermoso porque habla de las cosas que Dios tiene preparadas para nosotros y, sobre todo, porque no está basado en amenazas, sino en una promesa de alegría y esperanza. “No hay amenazas, es una fiesta que Dios ha preparado”, señaló, destacando que esta imagen constituye “un signo de esperanza para todos sus hijos cuando partimos de este mundo”.

El padre Edgar invitó a imaginar ese momento en que llegue la hora de partir de esta vida y Dios nos reciba con una fiesta. “Es bonito que en un lugar te reciban con una fiesta”, expresó. Y agregó que, cuando nos toque irnos, qué hermoso sería llegar allá y encontrarnos con Papá Dios, con todos nuestros seres queridos que tanto amamos, con todos aquellos que ya se fueron, y descubrir que Dios ha preparado una fiesta para recibirnos.

“Uno dirá: qué bonito, no pensé que sería tan bueno, no es aburrido como lo pintaban”, expresó el sacerdote, transmitiendo con sencillez una imagen esperanzadora de la vida eterna.

Precisamente, explicó, Dios nos presenta ese encuentro con El como una boda. Y una boda no es cualquier cosa. Es una celebración en la que se establece una alianza. “Vamos a participar de una fiesta donde se va a establecer una alianza, por eso es una boda, una fiesta de boda”, afirmó.

En esa celebración, nosotros también estamos llamados a participar como invitados y a formar parte de esa alianza. Estamos invitados a establecer un vínculo con Papá Dios, una alianza de amor con Él. “Eso es el cielo, hermanos. El cielo no es otra cosa: donde Dios es nuestro Dios y nosotros somos sus hijos. La alianza de bodas es la promesa para siempre”, explicó el padre Edgar.

Dios, entonces, tiene preparada para nosotros una gran fiesta y ya hemos recibido la invitación. Pero ¿cuándo recibimos esa invitación? El sacerdote fue claro: en el bautizo.

“No lo olviden: ya a la fiesta de bodas fuimos invitados. Esa invitación nos llegó el día que fuimos bautizados. Es decir, tú estás invitado a la salvación con Dios, estás invitado a un gran banquete allá en la eternidad”, recordó.

Sin embargo, recibir una invitación no significa que podamos presentarnos de cualquier manera. Cuando alguien recibe una invitación para una fiesta, se prepara. Y precisamente en esto quiso centrar el sacerdote una parte fundamental de su reflexión: hemos recibido la invitación, pero debemos prepararnos para el encuentro.

“No basta con ser invitados, también hay que ser dignos de esa invitación”, señaló.

Ser dignos de esa invitación significa que, entre el momento en que recibimos la invitación y el momento en que llegue la hora de la boda, tenemos que prepararnos. ¿Y cómo nos preparamos? A través de nuestra vida, tratando de vivir de acuerdo con lo dispuesto por Dios, para que cuando llegue el momento estemos listos, con el traje preparado para acudir a esa boda.

El padre Edgar utilizó entonces una comparación sencilla para que todos pudieran comprender la importancia de estar preparados. Imaginemos que llega el día de la gran fiesta y nos quedamos dormidos. “Las mujeres: ‘¡Ay, no! No fui al salón de belleza, no me pude maquillar, peinar’. Llegó la hora y no estaba preparado”, expresó con humor y sencillez.

Pero detrás de esta imagen cotidiana existe una enseñanza profunda: no podemos esperar hasta el último momento para prepararnos para el encuentro con Dios.

Dicho de otra manera, explicó el sacerdote, “no solo basta con ser cristiano, no solo basta con ser bautizados, hay que vivir como cristiano, hay que vivir como bautizados”.

Todos los que estamos en la comunidad hemos recibido el don y la gracia del bautismo, o al menos la mayoría. Después hemos recibido otras invitaciones que vienen a reafirmar aquella primera invitación: la Confirmación, la Comunión, la Confesión, el Matrimonio y el Orden Sacerdotal. Todos estos sacramentos son, de alguna manera, modos de insistirnos en la invitación que Dios nos ha hecho.

Pero frente a todo esto surge una pregunta que el padre Edgar dejó para la reflexión personal de cada uno: “¿He sido bautizado, pero vivo como bautizado? ¿Soy cristiano, pero vivo como cristiano?”

Es una pregunta que no debemos responder simplemente con palabras, sino con nuestra propia vida.

El sacerdote recordó también que no debemos pensar como en la antigüedad, cuando el pueblo de Israel podía llegar a pensar que por pertenecer al pueblo elegido ya estaba salvado. “Si es así, estamos equivocados, hermanos”, advirtió.

Y llevó la reflexión incluso a su propia condición sacerdotal: “No crean que yo por ser cura estoy salvado. No. Tengo que vivir de acuerdo a lo que significa ser un sacerdote según Cristo”.

El padre Edgar Romero explicó que, como sacerdote, recibió un regalo, un don y una gracia de Dios, pero que ese don también implica una responsabilidad: vivir como sacerdote, de acuerdo con aquello que ha recibido, para poder participar un día del banquete preparado por Dios.

Por eso, la invitación no consiste únicamente en haber recibido un sacramento o en llevar el nombre de cristiano. La invitación exige una respuesta concreta en nuestra manera de vivir. Hay que prepararse y vivir de acuerdo con el don recibido.

El sacerdote invitó entonces a todos a pedir a Papá Dios que nos ayude para que los dones y las gracias que hemos recibido, los sacramentos, especialmente el bautizo, y todas las bendiciones que Dios nos ha concedido, realmente nos ayuden y sean aprovechados para nuestra salvación.

Finalmente, el padre Edgar llevó la reflexión hacia el valor de nuestra vida y hacia la necesidad de estar preparados, independientemente de cuánto tiempo nos conceda Dios.

“En esta vida que tenemos, no importa qué largo sea la vida. Aquí no es importante cuánto vivas, sino la intensidad con la que puedas vivir”, afirmó.

Si Dios nos concede una vida larga, debemos recibirla como una bendición. Si nos concede una vida corta, también. Lo verdaderamente importante es estar preparados.

La reflexión de este domingo nos deja, así, ante una invitación que todos hemos recibido y que nadie debería olvidar. Dios ha preparado un banquete, una fiesta de bodas, un encuentro de amor y una alianza para siempre. La invitación ya está en nuestras manos desde el día de nuestro bautismo. Ahora nos corresponde decidir cómo responder a ella y cómo preparar nuestra vida para ese encuentro.

Por eso, el padre Edgar concluyó invitando a todos a elevar una oración sencilla y profunda: “Pidamos a Papá Dios que nos ayude a preparar nuestra alma y nuestro corazón y, algún día, poder participar de ese banquete que Dios tiene preparado para nosotros”.

DATOS:

La parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, es una parroquia católica que se encuentra ubicada en el 694 Weston Road. Única dentro de las parroquias canadienses porque las celebraciones y servicios son completamente en idioma español.

Los domingos hay cuatro misas en español: 8:00am, 10:00am, 12:00pm y 1:45pm. La de las 5:00pm., es en inglés. Misas dentro de semana, Jueves (7:00pm), Viernes (7:00pm) y del Sábado que también es válida por el domingo  (6:00pm).

INFORMACION: (416) 767-8658.

EMAIL: olgpoffice@guadalupetoronto.com

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