Seguir a Dios o seguir al mundo: el desafío que plantea la Parábola del Sembrador
Por Víctor R. Aguilar.- La Eucaristía de este domingo 12 de julio, celebrada en la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe de Toronto, fue una profunda invitación a examinar el estado de nuestro corazón y la forma en que recibimos la Palabra de Dios. La Santa Misa fue presidida por el Padre Javier Valdés, acompañado por el diácono Carlos Retamales y el Padre Domingo, sacerdote misionero que se encuentra de visita desde Camboya.
El Evangelio de San Mateo (13, 1-23) presentó la conocida Parábola del Sembrador, en la que Jesús explica que la misma semilla produce resultados diferentes según el terreno donde cae. Con esta enseñanza, el Señor recuerda que la Palabra de Dios tiene la fuerza para transformar la vida, pero sus frutos dependen de la disposición interior de cada persona.
Durante su reflexión, el Padre Javier Valdés destacó que la Sagrada Escritura contiene una enseñanza inspirada y revelada por Dios, una sabiduría que supera la inteligencia humana y que, cuando es acogida con humildad, ilumina el camino de la vida. Señaló que las parábolas de Jesús son relatos sencillos, pero con una profundidad extraordinaria, capaces de orientar nuestras decisiones cotidianas y conducirnos no solo hacia la santidad y la salvación, sino también hacia una vida llena de verdadera alegría y felicidad.
Explicó que la Parábola del Sembrador es una historia breve, pero cargada de un mensaje que permanece vigente para todos los tiempos. Jesús, dijo, no necesita largas explicaciones para transmitir la verdad, porque en pocas palabras entrega una sabiduría capaz de transformar el corazón humano.
El sacerdote recordó que todos somos hijos de Dios, creados por un mismo Padre, y que cada persona enfrenta una decisión fundamental: vivir con Dios o vivir sin El. Esa elección determina el rumbo de la existencia y la manera de enfrentar la vida.
El Padre Javier explicó que la tierra de la que habla Jesús representa el Reino de los Cielos, pero también simboliza la Iglesia, el lugar donde la Palabra es anunciada, acogida y vivida. Allí los creyentes encuentran el camino para configurarse con Jesucristo y crecer en la fe.
Sin embargo, señaló que no todos responden de la misma manera. Algunos aceptan a Dios en su corazón y buscan vivir según sus enseñanzas, mientras otros prefieren seguir los criterios del mundo, muchas veces alejados de los valores del Evangelio.
En este contexto, lamentó que la sociedad actual parezca avanzar en sentido contrario a los principios que durante generaciones se enseñaban en el hogar: el respeto a los mayores, la honestidad, la verdad y el deseo de ser buenas personas. Hoy, afirmó, el mundo presenta falsas promesas de felicidad basadas en el dinero, el materialismo, la apariencia física, el consumo, el alcohol, las drogas y el desenfreno.
Explicó que el concepto de libertad que promueve la sociedad muchas veces consiste en hacer únicamente aquello que produce satisfacción inmediata, mientras que para la Iglesia la verdadera libertad consiste en seguir el camino de Dios, aun cuando implique esfuerzo, disciplina y renuncia.
El Padre Javier observó que muchas personas recorren primero el camino del mundo y, después de experimentar el vacío, las decepciones y el sufrimiento, regresan a Dios con el corazón herido, buscando una razón profunda para seguir viviendo, una esperanza que les permita levantarse cada mañana con alegría y sentido.
Al profundizar en la parábola, explicó que existen quienes escuchan la Palabra pero nunca permiten que eche raíces en su vida. Son personas que intentan vivir con “un pie en la Iglesia y otro en el mundo”, deseando seguir a Dios sin renunciar completamente a aquello que las aleja de El.
También habló de quienes reciben el mensaje con entusiasmo y experimentan una verdadera transformación interior, pero encuentran dificultades para permanecer firmes cuando aparecen las pruebas, las tentaciones o las exigencias propias del seguimiento de Cristo.
Deteniéndose especialmente en quienes ya han decidido caminar con el Señor, el sacerdote recordó que incluso ellos enfrentan una lucha diaria contra el pecado. Esa batalla forma parte de la condición humana y exige reconocer que, por nuestras propias fuerzas, no siempre podemos vencer.
“Muchas veces creemos que el pecado nos hará felices”, explicó, “pero después llega la tristeza, la desolación y el arrepentimiento“. Por eso insistió en que nadie puede vencer el pecado únicamente con su voluntad; es indispensable pedir y recibir la gracia de Dios.
El Padre Javier subrayó que el centro de toda esta enseñanza es la fe. Sin ella, dijo, sería imposible reconocer a Dios como Padre y Salvador. Pero la fe, al igual que un niño, necesita crecer y alimentarse constantemente.
Ese crecimiento se fortalece mediante la oración diaria, la participación frecuente en los sacramentos, la vida dentro de una comunidad parroquial y la fidelidad a las enseñanzas de la Iglesia. Solo así la fe puede echar raíces profundas y permanecer firme frente a las dificultades de la vida.
El sacerdote invitó a todos los fieles a cuidar su encuentro personal con Dios, dedicándole tiempo en la oración y manteniéndose vigilantes frente al pecado para no permitir que debilite la vida espiritual.
Recordó que Dios llama a todos los hombres y mujeres a entrar en su Reino, pero solo algunos responden plenamente a esa invitación. Quienes han recibido el don de la fe tienen también la responsabilidad de protegerla, cultivarla y fortalecerla cada día.
Finalmente, el Padre Javier Valdés animó a la comunidad a convertirse en auténticos testigos de Cristo en medio del mundo, dando testimonio con sus obras, su ejemplo y su forma de vivir. Invitó a pedir al Señor la gracia de entregarle completamente el corazón, para que la semilla de su Palabra encuentre una tierra fértil donde pueda crecer, dar frutos abundantes y ayudar a que muchas otras personas descubran también la presencia amorosa de Dios en sus vidas.
DATOS:
La parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Toronto, es una parroquia católica que se encuentra ubicada en el 694 Weston Road. Única dentro de las parroquias canadienses porque las celebraciones y servicios son completamente en idioma español.
Los domingos hay cuatro misas en español: 8:00am, 10:00am, 12:00pm y 1:45pm. La de las 5:00pm., es en inglés. Misas dentro de semana, Jueves (7:00pm), Viernes (7:00pm) y del Sábado que también es válida por el domingo (6:00pm).
INFORMACION: (416) 767-8658.
EMAIL: olgpoffice@guadalupetoronto.com


